El Gobierno chino anunció hoy que aviones de combate de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (EPL) realizaron recientemente patrullas sobre las islas del mar de China Meridional y avisó de que este tipo de prácticas se convertirán en "regulares".

El portavoz de la Fuerza Aérea Shen Jinke dijo, en declaraciones citadas por la agencia oficial Xinhua, que este cuerpo busca mejorar sus habilidades de combate ante las "amenazas de seguridad" que afronta el país, casi una semana después de que la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya negara a Pekín sus reclamaciones marítimas.

"La Fuerza Aérea del EPL defenderá firmemente la soberanía nacional, la seguridad y los intereses marítimos, salvaguardará la paz y la estabilidad regional y abordará los desafíos y amenazas varios", afirmó el portavoz.

Shen explicó que el Ejército envió recientemente bombarderos H-6K, cazas y otros aviones de combate a patrullar las islas y arrecifes del mar de China Meridional, entre ellos el atolón de Scarborough ("Huangyan Dao" para los chinos), que se disputan China y Filipinas y fue ocupado por Pekín en 2012.

Durante este ejercicio, los aviones realizaron labores de exploración aérea y de patrulla de las islas y ejercicios de combate por aire.

"Para completar efectivamente su misión, la Fuerza Aérea continuará llevando a cabo patrullas de combate de forma regular en el mar de China Meridional", señaló el portavoz.

En paralelo a estas patrullas, la Administración de Seguridad Marítima de China anunció hoy nuevas maniobras militares navales en el mar de China Meridional, por las que vetará el acceso a estas aguas entre mañana, martes, y el próximo jueves.

China ya prohibió el acceso a las aguas alrededor de las islas Paracel, controladas por Pekín y reclamadas también por Vietnam y Taiwán, entre los días 5 y 11 de julio por la realización de ejercicios militares.

Todos estos movimientos se producen cuando todavía no se ha cumplido una semana de que la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya se pronunciara a favor de las reivindicaciones de Filipinas en su contencioso contra China por la soberanía del atolón Scarborough y el archipiélago Spratly.

Pekín considera que el tribunal de La Haya no tenía competencia para juzgar el caso, por lo que no acepta ni reconoce su fallo.

 

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