El Gobierno brasileño confía en que todas las dudas sobre el zika sean despejadas en la reunión convocada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evaluar el riesgo de que el virus se propague durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

"Brasil sigue con confianza la reunión de especialistas convocada por la OMS. El encuentro permitirá reforzar la transparencia en torno a las discusiones sobre la realización de los Juegos Olímpicos en el país y aclarar cualquier duda sobre el evento y la situación del virus del Zika", dice un comunicado del Ministerio de Salud.

El Gobierno brasileño, la OMS y el Comité Olímpico Internacional (COI) han descartado que el zika amenace la celebración de los Juegos Olímpicos.

Unos 150 especialistas en salud de varios países solicitaron la semana pasada que los Juegos Olímpicos sean aplazados o transferidos de sede para evitar una posible propagación mundial del zika.

La polémica fue alimentada esta semana por el jugador de baloncesto en la NBA y de la selección española Pau Gasol, quien aseguró que está "valorando no acudir" a Río de Janeiro por el zika.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, convocó la reunión para evaluar los riesgos y hacer recomendaciones.

La directora de la OMS se comprometió a publicar online y de forma inmediata las recomendaciones que hagan los especialistas.

Para Brasil la reunión servirá para despejar dudas.

El Ministerio de Salud dijo en su comunicado de hoy que "es importante observar que Brasil es uno entre 60 países en los que ya está circulando el zika y que representa tan sólo el 15 % de la población expuesta al virus".

Para el Gobierno brasileño, "alterar o cancelar los Juegos Olímpicos no modifica la dispersión del virus por el mundo".

La nota destaca que los Juegos se disputarán en el invierno austral, época en que históricamente los índices de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, como zika y dengue, "están en declinación y caen a su menor nivel".

La población del mosquito se incrementa durante el verano austral gracias a las elevadas temperaturas y a las lluvias que multiplican sus criaderos, pero disminuye en el invierno por las bajas temperaturas y el tiempo seco.

El Ministerio recordó que el número de casos de dengue en agosto y septiembre del año pasado fue siete veces inferior al pico de notificaciones de la enfermedad.

Agregó que este año ya ha registrado una "nítida caída anticipada del comportamiento de esas enfermedades, resultado de la movilización nacional contra el Aedes aegypti".

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