Fuerzas del orden brasileñas realizaron este sábado un simulacro de atentado terrorista con bomba en una estación de tren de Rio de Janeiro, en medio de un plan de refuerzo de las medidas de seguridad para los Juegos Olímpicos que comienzan en 20 días.

El gobierno anunció el viernes que revisa sus protocolos de seguridad para el megaevento deportivo tras el ataque del jueves en la ciudad francesa de Niza, que dejó 84 muertos.

El ejercicio, que estaba previsto antes de que ocurriera el ataque en Francia, se desarrolló en una estación ferroviaria próxima al complejo deportivo Deodoro, una de las cuatro regiones donde se concentrarán las competencias olímpicas, junto con Maracaná, Copacabana y Barra da Tijuca.

Dos falsos terroristas colocaron una bomba en un vagón de tren detenido y simularon un ataque a tiros contra los pasajeros. Inmediatamente, un grupo de militares llegó al lugar para contenerlos.

Miembros de fuerzas especiales descendieron luego de dos helicópteros y con información de los militares que ya estaban en el lugar neutralizaron a los falsos terroristas utilizando una granada.

"El ejercicio fue muy útil porque nos permitió trabajar sobre los parámetros reales de operación y empleo de tropas", comentó el general Mauro Sinott, responsable del centro de combate al terrorismo montado para los Juegos.

El ejercicio es "uno más" de los que se vienen realizando en otras áreas, agregó Sinott, y su objetivo era saber si los agentes están preparados para actuar en casos extremos.

Alerta amarilla

El coordinador general de Seguridad Pública para los Juegos de Rio-2016, Cristiano Barbosa Sampaio, dijo por su parte que "frente a la ausencia de una amenaza concreta contra Brasil", el país se encuentra "en alerta amarilla".

Ello representa "un aumento de la atención y del nivel de respuesta en comparación con un momento cualquiera, de alerta verde", explicó.

Agregó que "esto implica un aumento de los medios y del número de efectivos. Esto puede evolucionar al nivel naranja o rojo si se identifica una amenaza concreta contra Brasil".

El gobierno anunció la revisión de todo el plan de seguridad de los Juegos para identificar posibles lagunas y puntos a mejorar, después del ataque en Niza, perpetrado por un solo hombre que embistió a la multitud con un camión y que fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Pese a que afirma no haber recibido ninguna amenaza concreta, la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) detectó en junio un grupo de mensajes de la aplicación Telegram en el que se difundían informaciones sobre el grupo EI en portugués.

La Agencia de Aviación Civil (Anac) anunció que a partir del próximo lunes reforzará los procedimientos de inspección de pasajeros y equipajes en los vuelos domésticos, que serán similares a los requeridos en vuelos internacionales.

Si bien la Anac informó que tenía previsto implementar estos cambios independientemente de los Juegos, la inminencia del megaevento deportivo aceleró los planes.

Los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica tendrán lugar entre el 5 y el 21 de agosto.

El dispositivo de seguridad para el evento movilizará unos 85.000 policías y militares para garantizar la protección de los 10.500 atletas, directivos y periodistas, así como de los 500.000 turistas del mundo entero que se esperan.

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