En una entrevista con EFE en la recta final de la COP21 de París, la exministra ecuatoriana de Medio Ambiente y líder de una de las principales organizaciones observadoras en esta cumbre afirma que el momento actual de las negociaciones "es de un pánico lógico".

"Estamos en un momento de mucha tensión, pero confío en que pasaremos a otro momento de más relajo y emoción, los países empezarán a abrirse, a ceder y a sentir la presión de la sociedad de que no pueden salir de aquí sin un acuerdo decente, responsable y de alguna manera visionario", explica.

A Kakabadse no le "preocupa" que los países "estén posicionados hoy de manera muy dura" porque "eso forma parte de una estrategia, siempre se ponen radicales antes de ceder".

Su "miedo" es "que se licuen los acuerdos y los países empiecen a aflojar y a ser menos ambiciosos", pero agrega que veía "más riesgo de que eso pasara en cumbres anteriores, no en esta donde hay tanta presión global".

"Creo que los tomadores de decisiones tienen claro que la COP21 tiene que ser significativa, no hay mucho más tiempo para esperar", subraya una de las mujeres más influyentes del planeta en materia medioambiental, quien, antes de liderar el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), dirigió la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN.

Kakabadse matiza que parte de este apremio a los gobernantes se debe también a que "estamos viendo con cada vez más frecuencia los riesgos naturales, los impactos del cambio climático, sobre todo en comunidades vulnerables".

"Y el impacto de los eventos climáticos no sólo afecta al sur, a los países en vías de desarrollo, sino también a los países ricos, y es bueno que los desarrollados también sientan en carne propia que esto es un problema global", agrega.

Kakabadse llama la atención sobre la financiación para mitigación y adaptación al cambio climático en los países en desarrollo y alerta de que "lo que hay en este momento en la canasta no es suficiente".

"Es mucho más caro el impacto que vamos a sufrir que los montos de financiación que debemos poner ahora", incide.

La presidenta de WWF cree que todos los países "deben contribuir a la canasta de la financiación" y que "hay distintas formas de hacerlo, con dinero, con decisiones políticas... El caso es que la canasta tiene que ser más grande de lo que es ahora".

Kakabadse denuncia la falta de atención en estas negociaciones hacia los océanos, "demasiado importantes como para que no estén ahí arriba, entre las cuestiones prioritarias".

"De los océanos dependen directamente la mitad de los habitantes del planeta, el problema que tenemos con ellos frente a los bosques, por ejemplo, es que no puedes coger un helicóptero y tomar una foto de lo que pasa y actuar para pararlo".

"En el caso del océano no tenemos idea de lo que está sucediendo y se están haciendo horrores (...) Es terrible el problema de los microplásticos, que se comen los peces y que vuelven a nuestra mesa", añade.

En ese sentido, a WWF le gustaría "elevar la conciencia de los políticos pero también de la población, necesitamos más gente que defienda la calidad del océano".

¿Qué acuerdo le gustaría ver a la presidenta de WWF al término de la COP21? "Siempre que acaban estas cumbres sentimos que se podría haber hecho más, asumo que la ambición de la sociedad civil es más alta que la que tienen los gobiernos, pero a mí me encantaría que salgan los 195 países de esta convención de la ONU diciendo: '¡lo logramos!".

"Lo importante es que todos estemos satisfechos de que se llegó a un acuerdo global, en el que nadie esté excluido y todos sientan que tienen algo que hacer. Y, en segundo lugar, que sea un acuerdo que no esté tan diluido que no logremos mantener la temperatura por debajo de los dos grados", concluye.

 

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