El gobernador de Carolina del Norte y el gobierno federal estadounidense subieron las apuestas en la batalla sobre los derechos de los transexuales, presentando sendas demandas en torno a una ley estatal que restringe el uso de los baños públicos.

El enfrentamiento se produce en medio de un debate más amplio sobre la igualdad de derechos en Estados Unidos, donde una serie de iniciativas conciernen a las comunidades lesbianas, gays, bisexuales, transexuales (LGBT), luego de la aprobación de la histórica decisión de la Suprema Corte que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel nacional.

La ley aprobada por Carolina del Norte el 23 de marzo, requiriendo que los transexuales usen los baños públicos que corresponden al sexo de su certificado de nacimiento, disparó un escándalo nacional.

La fiscal general Loretta Lynch, que considera a Carolina del Norte su estado natal, calificó la ley como "discriminación apoyada por el estado" y la comparó con las leyes de segregación racial y de prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Considerando que la ley "va mucho más allá de los baños", afirmó que "se trata de la dignidad y respeto que acordamos a nuestros ciudadanos y las leyes que como personas y como país hemos adoptado para protegerlos".

Asociaciones de derechos civiles estiman que es irracional, imposible de aplicar, además de poner en peligro a los transexuales.

Las polémicas leyes han encontrado oposición nacional de parte de asociaciones de defensa de derechos de transexuales y de la comunidad LGBT, además de varias empresas y estrellas del espectáculo.

Por ejemplo, la empresa de pagos en línea PayPal canceló el mes pasado su proyecto de abrir un centro en Carolina del Norte que habría generado 400 empleos. Figuras como Bruce Springsteen, Ringo Starr o el grupo Pearl Jam anularon conciertos en ese Estado.

Pero los partidarios de la norma dicen que es necesaria para proteger a las mujeres de agresiones sexuales.

El gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory, presentó el lunes una demanda contra el Departamento de Justicia en defensa de la ley y pidió a los tribunales federales que decidan.

A su vez, el Departamento de Justicia presentó una contra-demanda de derechos civiles, acusando a la ley de discriminatoria.

Lynch advirtió que el gobierno federal "considera la opción" de retener fondos federales destinados a ese estado, poniendo en cuestión miles de millones de dólares en fondos de ayuda, incluidos los destinados a educación.

- "Estamos con ustedes" -

Hablando directamente a la comunidad transexual, Lynch dijo: "la historia está de vuestro lado".

"El Departamento de Justicia y todo el gobierno de Obama quiere que sepan que los vemos, que estamos con ustedes y haremos todo lo que podamos para protegerlos en sus avances", agregó.

El gobernador defendió la ley como una respuesta necesaria a una ordenanza de la mayor ciudad de Carolina del Norte, Charlotte, que extendió la protección legal para orientación sexual y la identidad de género de sus habitantes.

"Ello causó una importante preocupación sobre privacidad, con hombres entrando a baños de mujeres o mujeres entrando en baños de hombres", dijo McCrory a los periodistas.

Las últimas acciones legales coinciden con el plazo que el Departamento de Justicia dio al gobernador la semana pasada, para "remediar" la decisión, advirtiendo que la ley viola la legislación anti-discriminatoria federal.

- Gobierno acusado de "bullying" -

Los conservadores respaldan la decisión de Carolina del Norte.

Acusando al Departamento de Justicia de "bullying", el presidente del privado Consejo de Investigación sobre la Familia, Tony Perkins, dijo que Obama intenta "transformar fundamentalmente" al país.

"Si la Casa Blanca puede dictar la política sobre baños en Estados Unidos, ¿qué es lo que escapará a su control?", preguntó.

Por el contrario, la Asociación Nacional de Básquetbol (NBA) advirtió que podría retirar el programado juego de las estrellas de Charlotte el año próximo si no se cambia la ley.

En respuesta al movimiento de protesta, el mes pasado McCrory atenuó el contenido de la ley, pero no eliminó su provisión más controvertida sobre los límites en el acceso a los baños públicos.

Insatisfechos con los cambios menores, los activistas aumentan la presión contra la decisión de Carolina del Norte.

 

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