La Casa Blanca rechazó este lunes la acusación del presidente electo Donald Trump de que "millones de personas" votaron ilegalmente en la elección presidencial, y negó conocer alguna "evidencia" de fraude masivo.

"No se ha presentado evidencia para corroborar una acusación como esa", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

El magnate de 70 años alcanzó su sorpresiva victoria el 8 de noviembre al superar el número mágico de 270 votos electorales dentro del Colegio Electoral necesarios para obtener la presidencia, pero perdió el voto popular ante su rival Hillary Clinton por más de dos millones de papeletas.

El domingo, antes de regresar a Nueva York para seguir en la composición de su futuro gabinete, Trump recurrió a Twitter para afirmar que de hecho él habría ganado el voto popular si no fuera por "las millones de personas que votaron ilegalmente".

Sus alegatos coinciden con pedidos de recuento de votos en tres estados donde Trump ganó: Wisconsin, Pensilvania y Michigan.

La campaña de la candidata del Partido Verde, Jill Stein, quien obtuvo una mínima parte del voto en esos estados, anunció el lunes que votantes entregaron solicitudes de recuento en más de 100 distritos de Pensilvania y dijo que habría otros más.

El partido pidió un recuento en todo el estado de Wisconsin el viernes y planea entregar la petición en Michigan el miércoles, anunció la campaña.

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