Casi 3.000 inmigrantes y refugiados han muerto en el Mediterráneo desde inicios de este año, la mayor cifra alcanzada en un periodo tan corto desde que empezó la crisis de refugiados en Europa hace cuatro años, reveló hoy la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

"Este es el tercer año consecutivo en el que las víctimas mortales superan las 3.000, pero nunca había ocurrido tan pronto en el transcurso del año, antes del final de julio, lo que es muy alarmante", dijo el portavoz de la OIM en Ginebra, Joel Millman.

Cerca del 90 % de esas muertes se han registrado en el Mediterráneo central, entre Libia e Italia, y en prácticamente todos estos casos las víctimas provenían de países de África subsahariana.

De todos esos casos, casi 2.500 ocurrieron sólo en los últimos cuatro meses, lo que significa una media diaria de veinte ahogados.

Una cifra similar de muertos en su travesía por el Mediterráneo hacia Europa se alcanzó en septiembre en 2014 y en octubre al año siguiente, precisó Millman para ilustrar la gravedad de la situación.

La entidad también informó de que más de 242.000 inmigrantes y refugiados entraron a Europa por mar este año, con el éxodo que se ha trasladado del Mediterráneo oriental (entre Turquía y las islas griegas) a ocurrir ahora casi exclusivamente a través de las rutas que parten de las costas de Libia hacia territorio italiano.

En esta última zona, la presión migratoria es tal que sólo entre el martes y miércoles de esta semana fueron rescatadas 4.200 personas en el Canal de Sicilia.

Según las autoridades italianas, las llegadas desde inicios de 2016 han superado las 84.000, un número idéntico al alcanzado en el mismo periodo del año pasado, lo cual para la OIM es indicativo de que los flujos de inmigrantes a través de África hacia Libia- como parada previa antes de embarcar a Europa- no han sufrido cambios.

La Oficina de la OIM en Libia ha reportado que la Guardia Costera Libia está aportando datos regulares sobre los intentos de partida de su territorio y ha tenido éxito en detener algunos de esos peligrosos viajes y devolver las embarcaciones a la costa.

PUB/FHA