La refriega -que incluyó golpes y pedradas- se produjo en las inmediaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE), en el centro de Caracas, hasta donde unos 150 opositores, entre ellos una treintena de diputados, habían llegado exigiendo planillas para la recolección de firmas.

En medio de un cruce de arengas e insultos, los oficialistas (medio centenar instalados frente a la entrada principal del CNE) lanzaron piedras contra los opositores, desatándose un choque sobre el que las autoridades aún no habían entregado un balance.

Sin embargo, el diputado opositor Tomás Guanipa reportó "varios heridos", incluido un legislador, mientras que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa denunció en Twitter que periodistas y fotógrafos de medios nacionales y extranjeros "fueron agredidos y despojados de su equipo" por parte de grupos cercanos al gobierno.

Los seguidores de la oposición también respondieron con pedradas y se enfrentaron a golpes con los oficialistas, tras lo cual la militarizada Guardia Nacional desplegó un cordón que los separó momentáneamente, pues los chavistas lo rompieron obligando a sus adversarios a dispersarse.

Cerca del CNE está la sede del Parlamento -controlado por la oposición-, cuyos alrededores fueron militarizados para evitar que la revuelta se extendiera a ese sector.

"Pese a la emboscada madurista, consignamos el documento que exige al CNE entregar los formatos para iniciar la recolección de firmas" destinadas a activar el referendo, escribió en Twitter el secretario ejecutivo de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba.

La oposición impulsa esa consulta y una enmienda constitucional que acorte el mandato de Maduro (2013-2019), además de movilizaciones populares.

El referendo revocatorio puede ser activado a la mitad del período de Maduro, que se cumple este mes, y para convocarlo se requiere la firma de 20% del padrón electoral, casi cuatro millones de electores.

 

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