Por primera vez en tres décadas, los científicos han obtenido pruebas concretas de que el agujero de la capa de ozono de la Antártica se está cerrando. Tres décadas desde que los países del mundo firmaron el protocolo de Montreal, en el que se comprometían a reducir al mínimo las emisiones de ciertos gases que, como se comprobó, afectaban al ozono de la atmósfera. Gases usados, por ejemplo, en las lacas y los aerosoles.

Ahora se sabe que desde el año 2000, cuando el agujero de la Antártica alcanzó su tamaño más grande (25 millones de kilómetros cuadrados), se ha reducido en 4 millones, llegando a 21 millones, lo que equivale a la superficie de la Unión Europea (sin el Reino Unido).

Las mediciones se han complicado en los últimos años debido a los eventos naturales, como las temperaturas altas en las capas más elevadas en la atmósfera y las erupciones volcánicas en Chile: los científicos piensan que la crisis de la capa de ozono de octubre pasado tuvo directa relación con la erupción del volcán Calbuco.

Fue la investigadora estadounidense Susan Solomon, la misma que hace 30 años presentó la primera investigación sobre la destrucción de la capa de ozono, la que esta vez presentó en la revista Science esta nueva investigación según consigna el diario El País, junto a colegas del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en Boulder, y la Universidad de Leeds, en Reino Unido. El trabajo combina observaciones por globos y satélites con avanzados modelos matemáticos.

El agujero de ozono de la Antártica se descubrió en los años 50, pero no fue hasta los 80 cuando se confirmó su real gravedad. Las mediciones se han tomado desde ese entonces en los meses de octubre, debido a que en el hemisferio sur es primavera y es cuando están las condiciones óptimas para recopilar información.

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