Construido en las dunas cerca del puerto de Calais (norte de Francia), las precarias cabañas de esta inmensa villa miseria albergan al menos 3.700 inmigrantes, según las autoridades, pero más según las asociaciones que los ayudan.

Los refugiados instalados en la 'jungla', procedentes en su mayoría de Siria, Afganistán y Sudán, quieren pasar a Inglaterra y muchos tratan de hacerlo subiendo clandestinamente a los camiones que circulan entre los dos países a través de los ferris o del túnel del Canal de la Mancha.

El Gobierno francés quiere reducir a 2.000 personas la población del campamento, principal problema en materia de migración de Francia, país relativamente poco concernido por el gran flujo de refugiados que llegan a Europa en los últimos tiempos.

La prefectura de la región intimó a los ocupantes de la parte sur de la 'jungla' a evacuar la zona antes de las 19H00 GMT de este martes, amenazando con una intervención de la fuerza pública si no lo hacen.

"No podemos aceptar (...) que una villa miseria siga siendo levantada en las puertas de Calais", declaró el martes el primer ministro Manuel Valls, agregando que hay que "dar una respuesta humanitaria a esta situación", porque los inmigrantes viven en condiciones "indignas".

La prefectura quiere trasladar entre 800 y 1.000 migrantes a centros de albergue en distintas ciudades de Francia. Pero, según las asociaciones, la parte sur del campamento albergaría en realidad a mucha más gente. "3.450 personas, entre ellos 300 menores solos", según la ONG británica Help Refugees. Y muy pocos de ellos aceptan irse.

"¿Partir para ir adónde? Vamos a quedarnos aquí, eso es seguro", declaró a AFP Smain, un sudanés de 28 años. "No queremos irnos de Calais porque no queremos alejarnos de Inglaterra, que sigue siendo nuestro objetivo", agrega John, otro sudanés de 28 años que vive en la "jungla" desde hace seis meses.

- Decisión judicial este martes -

Un grupo de migrantes y diez asociaciones, que contestan la orden de evacuación, presentaron un recurso de urgencia ante el tribunal administrativo de Lille (norte), que dará su veredicto al respecto el martes por la tarde, según la abogada de los demandantes, Julie Bonnier.

"Se trata de una violación de los derechos fundamentales de los migrantes. Las soluciones propuestas no están adaptadas en absoluto a sus necesidades. Tienen que poder permanecer aquí hasta que se encuentren otras soluciones", sostuvo la abogada.

Antes de la audiencia, la jueza a cargo del caso recorrió el martes por la mañana los callejas embarradas de la villa miseria, para evaluar las condiciones de vida en ella.

La jueza visitó los improvisados lugares de culto y el centro de albergue provisional que recibe a 1.200 migrantes en viviendas construidas en contenedores.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, trató el lunes de calmar el debate. Esa evacuación se hará "por supuesto de manera progresiva y privilegiando el diálogo, la persuasión y la información de los migrantes", dijo.

Cazeneuve dijo que esta "etapa humanitaria" llevará "el tiempo que sea necesario".

La perspectiva de un desalojo preocupa también a la Defensora de los Niños (una autoridad independiente en Francia), que reclamó "la creación urgente de un dispositivo de protección de los niños" concernidos.

Varias celebridades británicas abogaron en los últimos días por que su país reciba a los menores solos que tienen familia en Gran Bretaña, donde la situación en Calais es seguida con atención.

En campaña contra el Brexit, el primer ministro británico, David Cameron, advirtió que una salida eventual del Reino Unido de la Unión Europea podría cuestionar los acuerdos fronterizos con Francia, lo que acarrearía una afluencia de inmigrantes al sur de Inglaterra.

 

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