La  ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró en la 39º cumbre de la FAO  de junio del año pasado que el país tenía un índice de pobreza menor al 5%:  "Argentina tiene un índice por debajo del 5%, y un 1,27% de personas en nivel de indigencia, me parece".  Tras los polémicos datos se desató de inmediato la controversia en los medios de comunicación.

Su jefe de gabinete, Aníbal Fernández, ratificó ese dato y puso como ejemplo a Alemania, que "no la está pasando bien" y tiene un porcentaje mucho más alto, declaraciones que no hicieron más que acrecentar la polémica: "no la están pasando bien en términos de pobreza, aunque no lo quieran creer. Tienen 20% de pobreza estructural", mucho más que Argentina. "Es cuestión de meterse a la base [de datos] de Alemania. No hay que ser ni genio ni tener amigos que sean espías alemanes", zanjó Aníbal.

Argentina admitió hoy, tras tres años sin difundir datos oficiales, que tiene un alto índice de pobreza, que afecta al 32,2 % de la población urbana y con una incidencia mayor en los niños, datos que distan mucho de la realidad de Alemania.

En el informe alemán de este año se indicó que el 15,4% (12,5 millones de personas) vive en ese país en esa condición, pero Argentina y los países europeos no miden la pobreza de la misma manera: Alemania no mide la pobreza "absoluta" -la que amenaza la subsistencia de millones de personas en países en vías de desarrollo-, sino la "relativa": se cuenta como pobre a quien sufre privaciones y desventajas importantes con respecto al promedio de la población.

Según un informe de la Cepal, en América Latina el año pasado el índice de pobreza en la región creció un punto (era 28,2% en 2014). Así, en Uruguay hay 9,7% de pobres; en Chile, 11,7%, y en Paraguay, un 22,24% de la población es pobre, según datos oficiales de 2015.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó hoy que en el segundo trimestre del año el índice de pobreza se situó en el 32,2 % en los 31 mayores conglomerados urbanos del país, lo que implica que 8,7 millones de argentinos no llegan a cubrir sus necesidades básicas de alimentos y servicios. En tanto, 6,3 % de la población, es decir, 1,7 millones de argentinos, es indigente pues ni siquiera cubre sus necesidades de alimentación.

El informe revela que el sector más vulnerable de la población es el de los niños de hasta 14 años, grupo donde el 47,4 % es considerado pobre.

En abril de 2014, el entonces gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) suspendió la difusión de los datos oficiales sobre la pobreza sin dar razones de su decisión.

La suspensión de la medición se dio en medio de una fuerte polémica en torno a la fiabilidad de los datos del Indec, luego de que el organismo introdujera a inicios de 2007 cambios metodológicos en el calculo de la inflación.

El índice de precios tiene impacto en la medición de la pobreza ya que la inflación incide en la evolución del costo de la cesta básica de alimentos, un indicador que se toma como base para calcular la pobreza a partir de los ingresos de la población.

Macri resaltó que ahora el Indec está poniendo "la verdad sobre la mesa" para no tener que "sufrir más la falta de respeto de que nos digan que en Argentina hay menos pobres que en Alemania, como llegamos a escuchar".

El mandatario, que asumió la Presidencia en diciembre último con la promesa de llegar al objetivo de "pobreza cero", dijo que acepta ser evaluado en sus políticas desde este "punto de partida" que marcan las estadísticas oficiales.

Según Macri, "el camino para reducir la pobreza es la generación de empleo" y "la mejora de la calidad de la educación pública".

Al presentar en rueda de prensa la nueva medición, el titular del Indec, Jorge Todesca, destacó que con la difusión de este informe se puede dar por terminada "la emergencia estadística en su forma más crítica".

 

 

PUB/IAM