Obtener el permiso de conducir siempre supone un esfuerzo económico para quien aspira a ponerse al volante. En Holanda, una polémica llama ahora la atención de los políticos, que han tenido que pronunciarse sobre un curioso método ideado para lograr la licencia: sexo a cambio de clases. Así lo cuenta el medio «Dutchnews», que recoge las reacciones que este tema ha suscitado tanto en el ministro de Justicia, Ard van der Steur, como en el de Transporte, Melanle Schultz.

"Ofrecer clases de conducir a cambio de sexo no puede considerarse como prostitución". Así lo ha afirmado el ministro de Seguridad y Justicia de Países Bajos, Ard van der Steur (del partido demócrata-liberal VVD). "Al fin y al cabo, los actos sexuales en este caso no se estarían pagando con dinero, sino con clases de conducir", escribía van der Steur en una carta donde daba respuesta a 15 preguntas registradas por el presidente del grupo parlamentario de la Unión Cristiana, Gert-Jan Segers.

El único requisito es que ambas partes sean mayores de edad. Eso sí, la operación inversa de ofrecer sexo a cambio de clases sí sería un delito, porque la relación sexual se estaría "vendiendo", entienden los ministros. La declaración de los ministros Van der Steur y Schultz —ambos miembros del partido liberal VVD— se produjo como respuesta a una pregunta parlamentaria realizada por la formación conservadora Unión cristiana.

 

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