Los estadounidenses votaban este martes para elegir a la demócrata Hillary Clinton en la primera presidenta del país o darle al magnate Donald Trump las llaves de la Casa Blanca, en unas elecciones que tienen en vilo al mundo.

Los electores en un puñado de estados principalmente en la costa este depositaron los primeros votos tras una larga campaña de una amargura sin precedentes.

El nombre del ganador no debería saberse antes de las 03H00 GMT del miércoles. Aunque Clinton mantiene aun una ventaja de 3,2 puntos en los sondeos (promedio de RealClearPolitics) y es la favorita en las apuestas, la victoria podría estar al alcance de la mano para Trump.

"Haré lo mejor que pueda si tengo la oportunidad de ganar hoy", dijo una alegre candidata al salir de un centro electoral cerca de su casa en Chappaqua, en el estado de Nueva York, acompañada por su esposo, el expresidente Bill Clinton, y rodeada por más de un centenar de simpatizantes.

La candidata demócrata de 69 años y el magnate inmobiliario de 70 hicieron campaña hasta entrada la madrugada del miércoles, ofreciendo visiones radicalmente opuestas sobre el futuro de la primera potencia mundial en el último suspiro para cortejar a los electores.

 

"Mi fe en nuestro futuro es más grande que nunca", lanzó después, prácticamente sin voz, en el cierre de campaña en Carolina del Norte ya de madrugada. Se espera que vote temprano el martes cerca de su residencia en Chappaqua, Nueva York.

Sin estrellas, de las que dijo, no le hacían falta, Trump cerró su campaña acompañado por sus cuatro hijos adultos y su compañero de fórmula Mike Pence en su penúltimo mitin.

Crítico de la élite política promete "drenar el pantano" de Washington. Se asume como la voz de los olvidados, a quienes afirma que va a "devolver la grandeza a Estados Unidos".

"Estoy con ustedes y lucharé por ustedes y ganaremos", afirmó.

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