Con el comienzo de la convención republicana este lunes se inició uno de los eventos políticos más televisados de Estados Unidos. El objetivo principal de las convenciones republicana (18-21 de julio) y demócrata 25-28 de julio) es definir a su candidato para las elecciones presidenciales. Antes, también se debatía y se definía el programa de gobierno, llamado "plataforma", pero esta vez fue definido antes.

¿Cómo funcionan las convenciones?

Los delegados obtenidos por el candidato en cada estado deben ratificar su voto. Ellos lo hacen en representación del voto de las personas del estado al que representan, por lo que tienen por obligación votar de la misma manera.

Esto cambia para los superdelegados, quienes tienen la facultad de votar por quien estimen conveniente.

Es el presidente del comité nacional del partido el que va consultando estado por estado al representante de los delegados por su voto. El representante habla desde su estrado y emite públicamente su apoyo.

En el caso de los demócratas, la asignación de los delegados debe ser proporcional a los votos obtenidos por cada candidato en cada estado.

En el caso de los republicanos, hay algunos estados en los que el candidato que obtiene más votos se lleva automáticamente todos los delegados.

Un candidato necesita obtener la mitad más uno de los delegados necesarios para ser elegido como candidato. En el caso de los republicanos, se necesitan 1237 delegados. En el caso de los demócratas, 2247. El voto de los superdelegados (150 en el caso de los republicanos, 718 en el caso de los demócratas) es clave.

En caso de que en la primera ronda de votación ninguno de los candidatos obtenga la ratificación por no alcanzar la cantidad necesaria de delegados, se repite la consulta a los representantes de cada estado. Eso sí, los delegados ya no estarán atados a votar en concordancia con los votos que representan, y pueden hacerlo por quien quieran. Esta es la situación incierta que tanto Donald Trump como Hillary Clinton quieren evitar.

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