La historia de la joven de Canadá, Laura Hillier (18), llevaba meses emocionando a sus compatriotas por la dura batalla que dio contra la Leucemia que la tuvo años esperando un transplante de células madres.

Laura en Julio había encontrado múltiples donantes que estaban disponibles para su transplante, pero por un atraso en las camas del hospital, su operación tuvo que ser aplazada hasta agosto.

Lamentablemente, su cáncer volvió en noviembre, por lo cual estuvo internada en cuidado intensivo mucho tiempo hasta que fue derivada a su casa donde pasó sus últimas semanas antes de morir.

Sus compañeros de curso, muy afectados al ver que por su enfermedad Laura jamás pudo graduarse del colegio o recibir su anuario -algo muy importante en las secundarias de países como Canadá o EEUU- decidieron llenar su ataúd en su funeral con cientos de mensajes de amor y apoyo donde lo transformaron oficialmente en su “Yearbook” (Anuario).

Además los estudiantes reflexionaron sobre el gesto y valoraron por las redes sociales “que la vida es corta y todos siempre deberíamos ser amables”.

¿Qué te parece el gesto?

PB/MC