La historia de Derby, el perro cuyas prótesis creadas con impresoras 3D, es una de las claras muestras de que algunos seres humanos son capaces de hacer del mundo un lugar más bonito.

Derby nació con las patas delanteras deformadas y fue adoptado en 2014 por Serry y Dom. Tara Anderson, directora del departamento de sistemas 3D de CJP, adoptó un perro en la misma protectora, pero al conocer a Derby decidió ayudarlo costara lo que costara. Desde el momento en el que las dos vidas se cruzaron, todo cambió para ambos.

Prótesis impresas en 3D para salvar a Derby

El primer intento para mejorar la vida de Derby fue el de ayudarlo con un sistema de ruedas sujetado a la espalda del perro. Eso le permitía moverse con más agilidad, pero limitaba sus movimientos cuando se trataba de jugar con otros animales. Pero para darle una vida normal hacía falta mucho más.

Un equipo de ingenieros se puso a trabajar en modelos orgánicos que pudieran ser fabricados con impresoras 3D, cosa que permitiría que las prótesis fueran adaptables, moldeables, no demasiado costosas y de fácil adaptación.

Las primeras prótesis elípticas y flexibles ayudaron a Derby a mejorar sustancialmente su movilidad, pero su espalda seguía corvada. Poco a poco, prueba tras prueba, error tras error, el equipo de ingenieros fue aprendiendo y dieron son las prótesis definitivas.

La nueva prótesis funcionaba como una rodilla y era elástica, pero no tanto como el caucho. Desde el día que se las pusieron, Derby se convirtió en un perro como los demás. Los problemas de espalda desaparecieron y la normalidad se instaló, por fin, en su vida.

 

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