Si la semana pasada el Partido Republicano vivió uno de sus eventos institucionales más importantes, hoy es el Partido Demócrata el que hasta este jueves será protagonista de la escena política estadounidense. Hillary Clinton, la ganadora de las primarias realizadas entre febrero y junio de este año, espera dar el discurso de proclamación del jueves con todo el partido unido a sus espaldas, pero los eventos de los últimos días han provocado que el inicio del evento sea más turbulento que lo deseado. A continuación, cinco claves para entender lo que sucede.

El apoyo de Bernie a Hillary
Hace un par de semanas, el precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders y su rival, la ganadora Hillary Clinton, aparecieron en público por primera vez en la carrera como amigos. Después de un mes de presiones, Clinton aceptó incluir las propuestas más progresistas y más importantes de Sanders: un plan para la gratuidad de la educación superior para las familias de menos recursos, y gratuidad en los programas de salud para los mismos. Fue desde ese momento que Sanders ha apoyado públicamente a Clinton en cuanto evento ha podido, y ha llamado a sus seguidores a hacer lo mismo.

El enemigo común
Durante todo el primer semestre, en cada debate y aparición pública, Bernie Sanders se encargó de denostar a Hillary Clinton acusándole de ser la responsable de haber apoyado los principales acuerdos comerciales que llevaron finalmente a los estados industriales como Michigan, y a la clase media en general, al declive que ha padecido en los últimos 10 años, y también de representar una forma antigua de hacer política. Pero desde que ella aceptó incluir los principales intereses de él en su programa, el discurso cambió radicalmente. ¿Sólo fue eso? No. Desde que las posibilidades de que Donald Trump se convierta en el próximo presidente de EEUU son reales, Sanders ha dejado en parte de lado sus intereses personales y ha colaborado con Clinton usando frases tipo "debemos vencer a Trump" o "haré lo que sea necesario para impedir que Trump sea presidente".

La consciencia de Hillary
Clinton, a su vez, es consciente de que Bernie Sanders cuenta con el apoyo de quienes le hacen falta para poder vencer a Trump. Los jóvenes de entre 18 y 25 años, a quienes se empeñan en llamar "millennials", no sienten afinidad alguna con una mujer carente de carisma y a quien le ha costado incorporar posturas progresistas con las mujeres, la gente de color y los inmigrantes. Es por esto que Hillary necesita a Sanders y ha incorporado los puntos de educación y salud a su programa.

La irrupción de WikiLeaks
El viernes pasado, la organización no gubernamental WikiLeaks, quienes definen su trabajo como "abrir gobiernos", publicó una base de datos que contiene casi 20.000 correos electrónicos que se intercambiaron los máximos líderes del Partido Demócrata hasta el 25 de mayo de 2016. Entre ellos, lo que ha causado más impacto ha sido las estrategias de los líderes para boicotear la campaña de Bernie Sanders, quien ha presionado para que la presidenta del Comité Nacional Demócrata, Debbie Wasserman Schultz, renunciara a menos de un día del inicio de la Convención. El FBI ya investiga las filtraciones, detrás de las cuales estaría Rusia, según la agencia Efe.

La fisura demócrata
Todo esto ha minado la imagen de Hillary Clinton, quien ya es vista por el 70% del electorado demócrata, según diferentes encuestas, como alguien desconfiable y deshonesta. Si hasta la semana pasada las divisiones en el partido parecían estar camino a cicatrizar, las filtraciones de WikiLeaks no hicieron más que meter el dedo en la herida. Hoy, a horas del inicio de la Convención Demócrata en Filadelfia, miles de seguidores de Sanders se manifestaron en contra de la nominación de Clinton, pidiendo que sea Sanders el candidato que luche contra Trump en noviembre. El propio Sanders tuvo que salir a hacer un llamado a que presten su apoyo a la ex secretaria de Estado, recibiendo de vuelta un intenso abucheo.

Todo parece indicar que esta será la semana más larga en la carrera demócrata a la presidencia de EEUU.

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