Kim Jong-un animó a los ciudadanos de Corea del Norte a consumir más carne de perro, tradición del país asiático que es transversalmente criticada en occidente.

El dictador entregó una serie de razones para preferir dicho producto por sobre el pollo, res o pato, afirmando que la carne de can tiene más vitaminas y que sirve para el estómago y los intestinos.

Según indicó el medio oficialista The Korea Times, Kim Jong-un recomendó además la mejor forma de ponerle fin a la vida de un perro para que la carne tenga mejor sabor: golpearlo hasta su muerte.

En las declaraciones consignadas por el Daily Mail, aconsejó también que el pelaje del animal debe ser quitado antes de ser asada la carne.

El dictador no fue la única voz que alabó dicho producto. La emisora Tongil Voice describió al guiso de perro como "la mejor medicina".

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