El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil aprobó el jueves una medida que quita provisoriamente la investigación sobre el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva al juez Sergio Moro, a cargo del escándalo de corrupción en Petrobras.

Moro fue quien ordenó a principios de marzo que Lula fuera llevado forzadamente a declarar ante la policía y luego divulgó una polémica escucha telefónica entre el expresidente y su sucesora Dilma Rousseff, interpretada como una prueba de que su designación a un cargo ministerial buscaba alejarlo de la acción del juez de primera instancia.

La decisión de la corte, adoptada por mayoría, hizo lugar a un pedido cautelar del Estado de que se repusiera el secreto de sumario sobre las investigaciones que involucraran a funcionarios con fueros privilegiados, como la propia Rousseff.

La corte aún debe definir en qué instancia continuarán las causas de Lula, que no está protegido por fueros, o si eventualmente divide los procesos.

El cofundador del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) es investigado por presunta ocultación de bienes, en el marco del caso Petrobras.

Lula, de 70 años, fue designado ministro del gobierno de Rousseff el 17 de marzo, un cargo que en circunstancias normales debería conferirle fueros, pero su nombramiento fue bloqueado por un juez del STF que sospecha que su principal propósito era sacar el caso de las manos del implacable juez Moro y librarlo de una eventual orden de detención.

El juez del estado sureño de Paraná (sur) sufrió así su primer revés tras más de dos años de llevar sin fallas una causa de altísima sensibilidad política y económica.

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