La crisis de refugiados desesperados por salir de zonas en conflicto tanto en África como en Medio Oriente ha vuelto a evidenciar el riesgo que asumen las personas y el provecho que sacan otras de esta situación. Este jueves en el altamar mediterráneo italiano, unas cinco mil personas provenientes de Libia debieran ser rescatadas por la armada local ante los riesgos a que se exponían en el intento por ingresar a Europa.

La mayoría de los migrantes se encontraban en botes neumáticos, aunque los traficantes libios de seres humanos utilizaron tres embarcaciones de madera.

Las personas fueron rescatadas en unas cuarenta operaciones, indicaron los guardacostas italianos, precisando que recuperaron también un cadáver.

La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) explicó que los migrantes de algunas embarcaciones erann "presas del pánico".

"Cuando alcanzaron nuestra embarcación, empezaron a trepar y a pelearse" para ser los primeros en subir, explicó Sebastian Stein, responsable de operaciones a bordo del barco Bourbon Argos de MSF.

El portavoz de los guardacostas italianos explicó que registraron "muchos viajes" el jueves "tras varios días de mal tiempo en el mar, que impidieron las salidas desde Libia".

Cinco barcos de la marina italiana participaron en las operaciones de socorro, así como dos buques de la operación europea Sophia y cuatro navíos de oenegés humanitarias, indicó la marina italiana.

Según el recuento del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) del 19 de junio, más de 56.200 personas llegaron por mar a Italia desde principios de año.

Más de 10.000 migrantes han perdido la vida en el Mediterráneo intentado alcanzar las costas europeas desde 2014, entre ellos 2.800 desde enero de 2016, indicó Acnur a principios de junio.

PUB/SVM