"¿Qué hace usted aquí?", preguntó entre aplausos el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al eurodiputado británico Nigel Farage, una de las cabezas visibles de la campaña a favor de la salida de Reino Unido.

"Muchas gracias por este cálido recibimiento", respondió irónicamente Farage, cuyo escaño estaba presidido por una bandera británica.

La salida de Reino Unido representa la principal crisis desde el inicio del proyecto europeo hace casi 60 años, y sus causas, para los grupos de la Eurocámara, van desde las "mentiras" de los euroescépticos a la política de austeridad defendida por Bruselas.

- 'Mentiras' y predicciones -

El presidente del Ejecutivo europeo, quien optó por intervenir mayoritariamente en francés en detrimento del inglés como solía ser habitual junto al alemán, denunció "las mentiras" de Farage durante la campaña.

"Farage, usted no ha dicho la verdad", subrayó el presidente de la Comisión, quien recordó que Reino Unido no está obligado a cumplir con las políticas comunitarias respecto al euro y al movimiento de personas, tal y como criticaban los antieuropeos británicos.

"No hay que dejar las naciones en manos de los nacionalistas", agregó.

Nigel Farage saboreó por su parte la victoria del Brexit, en una alocución abucheada por gran parte de los eurodiputados.

"Ahora ya no se ríen de mí", interpeló Farage al pleno "como lo hicieron hace 17 años" cuando ya militaba por la salida del Reino Unido, y predijo: "Gran Bretaña no será el último Estado miembro en abandonar la UE".

La líder euroescéptica francesa, Marine Le Pen, le tomó la palabra y celebró "la liberación de los pueblos".

"Desde hace décadas la Unión Europea se construyó contra las pueblos", aseguró una eufórica Le Pen, para quien el Brexit representa "una bofetada para los dirigentes de un sistema europeo basado en el miedo " y en la "mentira".

El único punto en común entre los eurodiputados, incluido Farage, fue reclamar a Reino Unido la activación "lo antes posible" del artículo 50 de los tratados europeos, que supone el inicio de las negociaciones para divorciarse del bloque.

- Críticas a una Europa 'desigual' -

Los grupos parlamentarios de centroizquierda, al igual que los euroescépticos, responsabilizaron también de la salida del Reino Unido a una política comunitaria que consideran antisocial

Para el portavoz del grupo de socialistas y europeos, Gianni Piattella, la respuesta a la crisis abierta pasa por una mayor justicia social, lucha contra los paraísos fiscales y el fraude fiscal.

"La globalización ha creado vencedores y perdedores, la desigualdad", aseguró Gianni Pittella, quien abogó por "reafirmar el poder de la democracia por encima de las castas financieras".

Así, instó a la elección directa del presidente de la Comisión Europea por parte de los ciudadanos europeos.

Actualmente, los 28 jefes de Estados y gobierno proponen un candidato en base a los resultados de las elecciones al parlamento europeo, que debe ratificarlo.

Para Juncker, quien se presentó como un político y no un tecnócrata, "no se puede mezclar todo y dar la impresión de que Europa es la Europa de la austeridad".

"Su moneda está fracasando (...) igual que la política que impuso la pobreza en Grecia", aseguró Farage, en referencia a las medidas de austeridad impuestas a Atenas a cambio de un rescate de su economía.

La sesión extraordinaria del parlamento europeo tuvo lugar horas antes de una reunión de los 28 mandatarios de la UE, quienes a partir de mañana deberán abordar, sin el Reino Unido, el futuro del bloque.

A la inestabilidad financiera generada por el referendo se agrega el temor a que el Brexit, que da fuelle a los partidos antieuropeos, se contagie a otros países.

Para frenar la crisis, Alemania, Francia e Italia anunciaron que presentarán a sus socios una propuesta para dar un "nuevo impulso" a la UE, en especial en los temas de "defensa, crecimiento, empleo y competitividad".

 

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