Se adentra en la Bahía de Guanabara como una lengua que lame el mar, con un cuerpo similar al de un inmenso animal prehistórico: es el "Museo del Mañana", del arquitecto español Santiago Calatrava, que fue inaugurado este jueves en Rio.

Ubicado en la renovada zona portuaria de la ciudad, en plenas obras para los Juegos Olímpicos de 2016, este nuevo museo de ciencias cuya construcción llevó tres años fue inaugurado por la presidenta Dilma Rousseff y el alcalde de Rio, Eduardo Paes.

¿Su costo? Unos 215 millones de reales (56 millones de dólares al cambio actual).

"Hoy inauguramos aquí un patrimonio de nuestro país (...) y en breve, el Museo del Mañana también será patrimonio histórico de la Humanidad y transformará toda esta región en un gran sitio para expresar la historia de nuestro país", declaró Dilma Rousseff junto al gobernador y al alcalde de Rio de Janeiro.

Construido sobre un dique de la plaza Mauá, adonde llegan los barcos turísticos que navegan en la bahía, otros ven en el museo de líneas abstractas un enorme insecto de caparazón metálico, o una lanza.

Pero fueron las exóticas bromelias del Jardín Botánico de Rio las que sirvieron de inspiración al arquitecto español.

El museo abrirá sus puertas al público el sábado de mañana y la entrada será gratuita hasta el domingo de noche.

El inmenso animal de 18 metros de altura, acero pulido y cemento blanco, fue edificado en medio de una gran zona verde de 30.000 m2 con jardines, fuentes, una pista de ciclismo y parque de juegos.

El edificio, con una concepción ecológica, tiene 15.000 m2 y utiliza para su climatización el agua de la bahía.

En su techo, grandes estructuras en acero que se mueven como alas servirán para captar la energía solar gracias a 5.492 paneles fotovoltaicos en 24 módulos.

"El museo no es solo un objeto, es la ciudad. El paisaje fue un elemento fundamental. Era necesario ver desde él el monasterio de Sao Bento (del siglo XVII), era necesario que el edificio fuese horizontal", declaró Calatrava al presentar la maqueta a periodistas, en mayo de 2012.

Este nuevo museo es una invitación a un viaje poco convencional: parte de la creación del universo y avanza hacia el futuro de la humanidad.

Moderno e innovador, es el primero en tratar las posibilidades de construcción en el futuro, y llevará al público a reflexionar sobre el impacto de sus acciones en el planeta, explicó el físico Luiz Alberto de Oliveira, responsable del contenido del museo, al presentar la maqueta.

Con socios como el museo de la Villette en París y los estadounidenses Instituto Smithsonian y la Academia de Ciencias de California, servirá también de herramienta educativa sobre nuestras acciones de hoy que construirán el mundo del mañana, sobre "cómo viviremos en 2050 cuando seremos 9.000 millones", agregó Oliveira.

En su interior hay zonas interactivas, una sala de cine en 360 grados y un "Tjuringa", único objeto expuesto por ahora, de las antiguas civilizaciones aborígenes de Australia y que representa todo el conocimiento, como una suerte de conexión entre el pasado, el presente y el futuro.

Con una sala de exposiciones de 600 m2 y un restaurante de 100 plazas con vista panorámica, el "Museu do Amanha" se suma al circuito cultural obligado de la ciudad.

 

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