Pasada la medianoche acababan algo más de dos horas de debate, el único de la campaña electoral entre Mariano Rajoy (PP, centroderecha), Albert Rivera (Ciudadanos, liberales), Pedro Sánchez (PSOE, socialista) y Pablo Iglesias (Unidos Podemos, izquierda antiausteridad).

Las grandes cadenas emitieron en directo este debate que tuvo una audiencia media de 10,5 millones de telespectadores y una cuota de pantalla del 57 por ciento, una prueba del interés de los españoles por conocer de primera mano lo que plantean sus representantes.

No obstante, el rígido formato del debate, negociado por los cuatro partidos, dejaba poco lugar a la improvisación y al intercambio de golpes, aunque en cada intervención cada candidato aprovechó para atacar a otros.

En general, Rajoy, como presidente del Gobierno en funciones, fue el más atacado por los otros tres, pero entre éstos también hubo golpes, dado que pugnan por captar votos de indecisos.

Las encuestas con vistas al día 26 dan ganador al PP, pero lejos de la mayoría necesaria para gobernar, por delante de Unidos Podemos, PSOE y Ciudadanos.

Por eso la hipótesis de pactos sobrevoló el debate y todos los candidatos garantizaron su disponibilidad al acuerdo, la misma de hace meses, ya que las anteriores elecciones fueron en diciembre.

Sin embargo, esa aparente predisposición no cuajó, dado que los comicios se repiten el día 26 de junio porque tras los de diciembre los partidos fueron incapaces de alcanzar consensos.

El desempleo, los recortes en servicios sociales, la corrupción y la financiación ilegal fueron los temas dominantes en la emisión de la pasada noche.

Rajoy fue muy atacado por los casos de corrupción de su partido, pero también llamó la atención un comentario de Rivera a Iglesias sobre la financiación de Podemos: "usted no pide dinero a los bancos porque se lo da el Gobierno (venezolano) de Maduro", a lo que el dirigente de izquierda replicó que la Justicia ha archivado esas acusaciones.

Conscientes de que a partir del día 26 pueden necesitar ayuda de otros ninguno de los candidatos quiso romper puentes con eventuales socios.

"No sirve de nada tirarnos los trastos a la cabeza", dijo Rajoy, que presumió de la experiencia de una carrera política de más de tres décadas para minusvalorar la capacidad de sus rivales para gestionar un país.

Hoy cada uno de los partidos se ve como ganador del debate y los medios digitales organizan sondeos de urgencia que tampoco dan pistas al respecto, porque los resultados son dispares.

Sí hay coincidencia en que el panorama no se ha aclarado después del debate, considerado una fecha clave en la campaña de quince días porque es un tipo de acto que puede ser decisivo para fomentar la participación y el sentido del voto.

 

PUB/IAM