El gobernador del estado de Indiana, Mike Pence (58), y el senador por el estado de Virginia, Tim Kaine (57), tendrán la oportunidad de mostrarse por única vez durante esta carrera presidencial. Este martes 4 de octubre, los candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos escaparán de la sombra que proyectan sobre ellos Donald Trump y Hillary Clinton para darse a conocer al electorado estadounidense. La votación se hace por paquete: un voto para Trump es un voto para Pence también, igual que Kaine y Clinton.

Las dudas sobre los estados de salud y las edades de los candidatos a la presidencia también hace que la importante de Pence y de Kaine aumente. En caso de que el presidente quede inhabilitado para gobernar, independientemente del motivo, hace que sea el vicepresidente el que asuma su cargo y termine su periodo presidencial. Esto ya ha pasado antes en la historia de Estados Unidos, siendo el caso más relevante la presidencia de Harry Truman, quien en abril de 1945  tuvo que reemplazar a Franklin Roosevelt. Fue Truman quien firmó los acuerdos de paz para el término de la Segunda Guerra Mundial.

Aunque ambos candidatos tienen experiencia en política. se han descrito como de perfil bajo en algunas entrevistas con los medios. Algunos centros de opinión, como RealClear Politics, señalan que más de un tercio de los electores no sabe lo suficiente sobre ellos como para tener una opinión. Según el The New York Times, es el debate que causa menos interés desde la disputa entre Al Gore y Jack Kemp en 1996.

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Los debates entre vicepresidentes también han tenido sus momentos de risas, glorias y tensiones. Calificado por Bloomberg como “el mejor debate entre vicepresidentes de la historia”, el 5 de octubre de 1988 se enfrentaron el demócrata Lloyd Bentsen (en ese entonces de 67 años) y el republicano Dan Quayle (41). Quayle era el candidato más joven para la Casa Blanca desde John Kennedy, por lo que a pesar de ser del partido opositor se aferraba mucho a su figura para hacer referencia a su experiencia en el Congreso. En un momento del debate, Quayle fue preguntado sobre qué haría si en algún momento tuviera que asumir la presidencia de Estados Unidos. Era la tercera vez que intentaba responder a esa pregunta.

“Tres veces he intentado responder a esta pregunta, y voy a intentarlo nuevamente de la forma más clara posible, porque la pregunta que están haciendo es en realidad ‘¿cuáles son las calificaciones que tiene Quayle para ser presidente?’ (…) Tengo mucha más experiencia en el Cogreso que la que tenía John Kennedy cuando llegó a la presidencia. Estoy preparado para lidiar con la gente en la administración Bush, si es que ocurriera cualquier evento desafortunado”, dijo Quayle, evidentemente nervioso.

A lo que Bentsen respondió: “Senador, yo serví con Jack Kennedy, conocí a Jack Kennedy. Jack Kennedy era mi amigo. Senador, usted no es Jack Kennedy”. La respuesta causó risas y aplausos entre el público, mientras la cara de Quayle evidenciaba terror.

El último debate vicepresidencial que causó polémica fue entre la republicana Sarah Palin y el demócrata Joe Biden en 2008. La gobernadora de Alaska fue elegida por el equipo de campaña de John McCain para ser su compañera en la carrera presidencial. Con una “superestrella” como Obama compitiendo, McCain necesitaba a alguien que tuviera un desplante similar. Palin fue elegida por su carisma, pero durante el proceso fue demostrando que carecía de los conocimientos necesarios como para ser una compañera confiable.

En el debate del 2008, Palin demostró un desplante excepcional. Tanto así, que significó para la lista republicana un alza en las encuestas que le daba esperanzas a los republicanos. Palin memorizó todo lo que tenía que decir y uso su poder seductor para fascinar a las audiencias que miraban el debate por televisión o lo escuchaban por la radio. Lo de Palin, finalmente, terminó de la peor manera. Peleada con el equipo de McCain, no pudo resistir la presión mediática que aprovechaba sus errores en entrevistas con los medios para burlarse de ella.

Pence y Kaine, más centrados que muchos de sus predecesores, intentarán aterrizar los contenidos de quienes los eligieron para llegar a la Casa Blanca.

 

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