La mayoría de las detenciones, 74, ocurrieron en Nueva York, donde se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes

Un total de 77 personas fueron detenidas en la noche del viernes durante las protestas que se celebraron en 18 ciudades de Estados Unidos tras la matanza de cinco agentes en Dallas (Texas) el jueves durante una manifestación contra la violencia policial.

Los hechos ocurrieron en Rochester (Nueva York), donde se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes en una protesta que concentró a unas 400 personas.

Los otros tres detenidos fueron en Phoenix (Arizona) donde la Policía usó gas pimienta y disparó pelotas de semillas para evitar el corte de autopistas en una protesta del movimiento "Las vidas de los negros importan" que reunió a unas 300 personas.

En Baton Rougue (Luisiana), donde el martes dos policías blancos dispararon a quemarropa a un hombre negro al que ya tenían reducido, se mantuvo en términos más pacíficos, igual que en Minneapolis (Minesota), estado donde un policía mató el miércoles a un ciudadano negro dentro de su vehículo en una detención de tráfico.

Protestas, de mayor o menor tensión, y vigilias se sucedieron la noche del viernes en al menos 18 ciudades de todo el país, entre ellas Nueva York, Washington, San Francisco, Dallas, Nueva Orleans, Baltimore, Pittsburgh (Filadelfia), Omaha (Detroit) y Sacramento (California).

El exsoldado de Afganistán Micah Xavier Johnson, de 25 años y afroamericano, impuso el terror el jueves por la noche en una protesta pacífica contra la violencia policial en el centro de Dallas.

El francotirador disparó con la intención de matar agentes blancos, según dijo a los negociadores de la Policía, y logró asesinar a cinco policías y herir a nueve personas, entre ellas otros siete agentes.

La Policía puso fin al suceso matando al atacante con la explosión de una bomba que envió adosada a un robot al estacionamiento en el que estaba atrincherado, una tecnología que no es frecuente ver fuera de zonas de guerra.

Esa noche discurrían en paralelo protestas en otras grandes ciudades de EE.UU. como Nueva York, Los Ángeles o Atlanta, por los últimos incidentes de violencia policial con tintes raciales registrados en el país.

En concreto, la protesta respondía a la muerte de Alton Sterling, un hombre negro al que dos policías blancos dispararon el martes a quemarropa cuando ya lo tenían reducido en el suelo en Baton Rouge (Luisiana), y del joven Philando Castile, asesinado el miércoles en Falcon Heights (Minesota) por un policía que le había pedido detener su vehículo por una infracción de tráfico.

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