Considerado el presidente más popular de América Latina por la consultora mexicana Mitofsky (89% de aprobación en 2015), este economista de 64 años aspira a lograr el cuarto mandato consecutivo para el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Medina tiene una preferencia electoral del 63% y ganaría en primera vuelta -50% más un voto-, según una encuesta de la firma Gallup publicada hace dos semanas.

Pero su principal rival, el rico empresario Luis Abinader, del socialdemócrata Partido Revolucionario Moderno (PRM), con 29% según Gallup, apuesta por ir a segunda ronda.

"Hay matices, pero ambas propuestas se inscriben en un pensamiento conservador. Medina significa la continuidad y mantener el monopolio hegemónico de un partido sobre los órganos del Estado", dijo a la AFP el politólogo Rafael Toribio Domínguez, director del Centro de Gerencia Social y Gobernabilidad Democrática (Ceges).

Sentada en una banca del Malecón de Santo Domingo, según dice "botando el golpe" (quitándose el estrés), Juana Soriano, una mulata de 37 años que trabaja en un hospital, dice que seguirá "dando la oportunidad a Medina porque ha mejorado la educación y la economía".

A su lado, su amigo Jason Acosta, un pastor evangélico de 36 años, la interrumpe: "Necesitamos un cambio, ya el PLD tiene mucho tiempo en el gobierno. La inseguridad ha empeorado, hay cortes de luz y la distancia entre ricos y pobres es más grande", afirmó.

El país caribeño, que comparte la isla Hispaniola con Haití, tiene una economía pujante basada en el turismo, con un crecimiento de 7% en 2015 y una inflación de 2,3%, pero una pobreza que ronda el 40% y un desempleo del 14%.

La relación con Haití, el país más pobre de América Latina, continúa siendo sensible luego de que en 2015 fueron deportados miles de descendientes de ciudadanos de ese país, tras un polémico fallo retroactivo a 1929 que convirtió en apátridas a decenas de miles de personas.

- ¿Necesitamos un cambio? -

Un total de 6,7 de los 10 millones de dominicanos están llamados a las urnas para elegir al presidente de entre ocho candidatos, 32 senadores, 190 diputados y autoridades municipales para los próximos cuatro años.

Las calles de Santo Domingo están inundadas de vallas con los rostros de los candidatos, sobre todo de Medina. "¿Necesitamos un cambio?", cuestiona un anuncio aparentemente neutral de una empresa privada.

Asesorado a inicios de su campaña por el publicista de la presidenta Dilma Rousseff y del expresidente Lula da Silva, Joao Santana, acusado en Brasil por corrupción, Medina exalta como su mayor logro la estabilidad económica de este país.

Una de las estrategias de su gestión fue visitar de "sorpresa" comunidades y asociaciones de pequeños productores, con promesas de servicios o préstamos blandos.

Bajo el lema "Siempre con la gente", Medina promete en un segundo mandato crear miles de empleos, afianzar sus programas sociales, mejorar la economía familiar y una mayor transparencia en la administración pública.

Sus adversarios lo acusan de usar fondos públicos en la campaña y corrupción en los cuatro gobiernos del PLD, el suyo y los tres del expresidente Leonel Fernández (1996-2000, 2004-2012), cuya esposa Margarita Cedeño es la vicepresidenta.

Medina ganó en 2012 para un período de cuatro años sin opción a reelección inmediata, pero en 2015 impulsó una reforma constitucional que le permitió buscar un segundo mandato, tras acuerdos políticos con opositores.

Presentándose como "la nueva cara del cambio", Abinader, de ascendencia libanesa, promete austeridad en el gasto público y mejorar la calidad de vida de los dominicanos.

"Aquí tenemos dos opciones o democracia y verdadero progreso o dictadura de partido", aseguró el candidato opositor esta semana en una visita a un barrio popular.

La campaña, que Medina cerró con una caravana por Santo Domingo el jueves y Abinader este viernes, "ha sido deslucida porque los partidos de oposición se resquebrajaron y favoreció al oficialismo", comentó el politólogo Belarminio Ramírez.

Las urnas, distribuidas en 16.067 colegios electorales, abrirán a las 06H00 locales (10H00 GMT)y cerrarán doce horas después, tras lo cual la Junta Central Electoral (JCE) iniciará un escrutinio de votos electrónico y manual.

 

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