El discurso de Donald Trump durante la campaña presidencial apuntaba a una crisis económica que aqueja a las clases medias obreras blancas. Su argumento era que los Tratados de Libre Comercio que ha hecho Estados Unidos, como el Nafta (entre Canadá, México y EEUU), estaban llevando a las empresas a llevar sus fábricas hacia estos países. Además, anunció que impondría un impuesto del 35 por ciento a la importación de vehículos provenientes desde ahí.

Aseguró que la Ford, específicamente, estaba planeando trasladar su fábrica de la marca Lincoln, que está ubicada en el estado de Kentucky, hacia el otro lado del río Grande. Justamente ayer, a través de Twitter, el presidente electo de Estados Unidos aseguró que había hablado con su "amigo" Bill Ford, tataranieto de Henry Ford y presidente de la Ford Motor Company, para evitar que esto pasara.

"Me acabo de comunicar telefónicamente con mi amigo Bill Ford, jefe de Ford, quien me aseguró que mantendrá su planta de Lincoln en Kentucky -no México", tuiteó el presidente. "Trabajé duro con Bill Ford para mantener la planta de Lincoln en Kentucky. Se lo debía al gran estado de Kentucky por confiar en mí!", agregó. Trump ganó ahí en las elecciones con e, 62,5 por ciento de los votos.

Pero según el The New York Times, la planta en realidad no tenía pronosticado cerrar ni instalarse en México. En un artículo, explica que la compañía aclaró que en la planta de Louisville, Kentucky, se fabrica un modelo específico de Lincoln que estaban pensando en producir en otra parte, y que efectivamente México estaba dentro de las opciones. Pero que eso no significaba en ningún caso que la planta fuera a cerrar.

Incluso, Bill Ford tendría planeado ampliar la planta para aumentar la producción, específicamente del Ford Escape. Y con este cambio, la compañía no tenía pronosticado despedir a ningún trabajador. "Cualquier cosa que pase en Louisville, no va a hacer que se pierdan empleos", dijo Jimmy Settles, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Automóvil, al Detroit Free Press.

"Estamos seguros de que el presidente electo, el señor Trump, y el nuevo Congreso impulsarán políticas que mejorarán la competitividad de Estados Unidos y harán posible que la producción de este modelo de vehículo se mantenga en el país", publicó la Ford en un comunicado.

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