La incertidumbre se mantiene sobre el nombramiento del próximo jefe de la diplomacia estadounidense, dado que quienes apoyan fervientemente al presidente electo Donald Trump se niegan a que sea el republicano moderado Mitt Romney.

Tercera persona más importante del Estado según el protocolo, el puesto estratégico de secretario de Estado despierta una intensa puja política por la sucesión del demócrata John Jerry.

El Departamento de Estado cuenta con 70.000 funcionarios que manejan la red diplomática y consular más importante del planeta. 

Según el diario The New York Times, que cita fuentes del equipo de transición, el entorno de Trump se divide entre quienes prefieren al exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani y los que quieren al candidato republicano que perdió en la presidencial de 2012, Mitt Romney, crítico del millonario durante la campaña presidencial. 

¿Qué postura ante Rusia?

Giuliani, que desde el primer momento apoyó a Trump pero no tiene experiencia en política exterior, expresó desde el principio su deseo de dirigir la diplomacia de la primera potencia mundial.

Exfiscal y mundialmente conocido tras su gestión como alcalde de Nueva York entre 1994 y 2001, "Rudy" Giuliani, 72 años, considera incluso que este puesto debería ser naturalmente para él, según el NYT.

Frente a él está Romney, de 69 años, un republicano moderado y derrotado por el presidente saliente Barack Obama en 2012. Su designación permitiría a Trump trasmitir seguridad al sector de los moderados y a los aliados que se preocupan por un eventual salto a lo desconocido de su política exterior.

Pero Romney, exempresario de Utah, exgobernador de Massachussets, cuyo estilo es frecuentemente comparado con el de John Kerry, no tiene pedigrí diplomático y durante la campaña presidencial trató a Trump de "charlatán" e "impostor". 

Trump y Romney tampoco están de acuerdo sobre la postura a tener ante Rusia, reto número uno de las relaciones internacionales: mientras que el presidente electo quiere acercarse al jefe del Kremlin, Vladimir Putin, Romney había dicho en 2012 que Moscú era el primer enemigo geopolítico de Washington. 

Los caciques descontentos
Desde el miércoles, los caciques republicanos fieles desde la primera hora al 45° presidente de Estados Unidos, critican sin tapujos la posibilidad de que Romney dirija la diplomacia. 

"Me vienen a la mente 20 personas que serían naturalmente más compatibles con la visión de la política exterior de Trump", atacó en FoxNews, Newt Gingrich, uno de los duros que también había sido mencionado como posible secretario de Estado.

La muy cercana consejera del presidente electo Kellyanne Conway admitió incluso en un tweet este jueves que recibía una "catarata de comentarios privados y también en las redes sociales (contra) Romney".

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