Con el tiempo en contra, Donald Trump se queda cada vez más solo en su disputa electoral contra Hillary Clinton por la presidencia de Estados Unidos. Después del video filtrado el viernes pasado por el The Washington Post, en el que Trump alardea de sus atributos en relación a las mujeres, el “establishment” republicano se está desmarcando de su candidatura, la que nunca terminó de convencerles. Paul Ryan, la figura más importante y presidente de la Cámara de los Representantes del Congreso de Estados Unidos, fue el último en anunciar que no seguirá apoyando a Trump, y aconsejó a los republicanos en carrera por un puesto en el Congreso que se “concentren en sus candidaturas”.

Con esto, Ryan dejó en claras las intenciones del sector más duro de los republicanos: no quieren perder el control del Congreso, en el que han tenido mayoría durante los dos periodos de la presidencia de Barack Obama. “Es probable que la candidatura de Trump tenga consecuencias a largo plazo para el Partido Republicano, en términos de su capacidad para atraer a un apoyo amplio en esta y en futuras elecciones”, dijo Bryan Cole, experto en Política de la Universidad de Houston, a Publimetro. Los republicanos ya son conscientes de esto, principalmente por el público objetivo al que están dirigidos los discursos de Trump: los blancos, que según cifras del FBI componen poco más del 60% de la población. “Y en este momento, el Partido Republicano necesita ser diverso”, agregó Cole.

“Los votantes republicanos están divididos entre quienes apoyan a Trump y quienes, especialmente mujeres, nunca podrían apoyarle o quienes se han manifestado en su contra”, explica Elizabeth Sherman, profesora de Política Estadounidense de la American University de Washington, D.C. “Para los líderes del Partido Republicano, este es un verdadero dilema: temen a la reacción que podrían tener los votantes de Trump si es que se van en su contra. Entonces, han decidido simplemente mantenerse a distancia y apoyar a los republicanos que están en carrera por un puesto en el Congreso y que pueden contrarrestar una posible presidencia de Hillary Clinton”, agrega Sherman.

Las declaraciones de Paul Ryan dan a entender, también, que el Partido Republicano ya estaría asumiendo una derrota de Donald Trump en las elecciones del próximo 8 de noviembre. Según las principales agencias de análisis de opinión, Hillary Clinton está tomando una ventaja en los estados clave, como Ohio, Pennsylvania y Colorado, que es muy difícil de revertir a estas alturas. De todas formas, para John Zogby, socio principal de John Zogby Strategies, aunque la elección parezca desfavorable para los republicanos, “cualquier cosa puede pasar. Una nueva revelación sobre los Clinton, o un evento mayor”, dice a Publimetro.

“Ryan y otros sienten que la única cosa que pueden hacer es proveer de los recursos suficientes para los congresistas que necesitan ayuda, y dejar en libertad a cada candidato para que decida qué es lo mejor para ellos en cuanto a Trump. En algunos distritos electorales, apoyar a Trump puede ser de ayuda, pero definitivamente no en otros. Lo importante es que esta no es la manera en que un partido político actúa normalmente. Ya no hay disciplina, y Ryan se siente herido”, explica Zogby.

La reacción de Trump a los dichos de Ryan, muy fiel al estilo trumpeano, no hacen más que profundizar la crisis republicana, y abren otro frente de lucha a un candidato que, de a poco, empieza a caer en las encuestas. Cada vez más solo, como a él le gusta estar, Trump asegura sentirse liberado de los "grilletes" del partido, y que ahora permitirá llevar a cabo las cosas "como él quiere". Para eso, el tiempo se le agota.

PUB/FHA