El gobernador de California, Jerry Brown, se transformó en el objeto de las burlas luego que decidiera adoptar una medida que podría ayudar el calentamiento global.

La autoridad ha adoptado en su estado varias iniciativas medioambientales para la reducción de los contaminantes atmosféricos, pero la última se transformó en blanco de las bromas, al tratar de controlar les emisiones “gaseosas” de las vacas.

El lunes de esta semana Braow firmó la legislación para regular las emisiones de efecto invernadero de las granjas lecheras de California.

La nueva norma establece la necesidad de implementar una reducción en las emisiones de metano procedentes de las operaciones de gestión de estiercol de ganado y las operaciones de manejo de estiercol lácteo.

Sin embargo, los detractores de la norma han ridiculizado la materia cuestionando como piensan controlar las flatulencias de los animales para evitar que lleguen al ambiente.

Hasta donde se sabe las flatulencias y gases de las vacas son un problema real, considerando que el metano que liberan es altamente inflamable y contaminante. se presume que sólo los “escapes” del ganado bovino son responsables del 14% de las emisiones totales de este tipo de gases.

Tanto es el daño que genera al ambiente que investigadores de la universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, han avanzado en la creación de un inhibidor de las emisiones de gases de los bovinos, que actúa directamente sobre los gases de las vacas lecheras, sin afectar la calidad de la leche.

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