Hoy, 160 países firmarán en la ONU el acuerdo de París sobre el clima, cuya aplicación implica que la economía mundial dé la espalda a las energías fósiles y limitar el calentamiento del planeta a 1,5 ºC.
Carolina Herrera Jaúregui, especialista del Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (Nrdc) sostiene que lo más destacable  es que se trata de un acuerdo realmente global, en el que los países mismos han llegado a la mesa con sus propias contribuciones sobre cómo van a ayudar a solucionar el cambio climático, y no sólo los gobiernos sino que actores no estatales, como las empresas, las ciudades, están tomando también parte.

El acuerdo de París enmarca compromisos de reducciones de emisiones por parte de más de 180 países, incluyendo a todos los mayores emisores: China, Estados Unidos, India y la Unión Europea. Para Latinoamérica, una de las regiones más vulnerables al cambio climático, el acuerdo es un paso crítico, teniendo en cuenta que el 61% de los latinoamericanos consideran que el cambio climático es la amenaza global más grave, según una encuesta internacional de Pew Research Center.

En este sentido América Latina, con sus abundantes recursos renovables está en muy buena posición, señala Carolina Herrera, en el sentido que una de las cosas claves para combatir el cambio climáticos es  la transición de fuentes de energía más sucias a fuentes de energía más sustentable, cambiar de centrales de carbono a energía renovable no convencional como la energía solar y eólica pero también en el sector transporte empezar a reducir el consumo de combustibles contaminantes.

En total 146 países de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc) han presentado sus compromisos nacionales para dar a conocer las acciones que ejecutarán con la intención de aminorar sus Gases de Efecto Invernadero (GEI) y hacerle frente al cambio climático.

Si bien Latinoamérica y el Caribe representan solo el 7% de las emisiones del planeta, 19 países de la región presentaron sus compromisos climáticos que se enfocan principalmente en los sectores forestal y energético, además de un fuerte componente de adaptación,  ya que la región es notablemente vulnerable a los efectos del cambio climático, como desglaciación, aumento del nivel del mar, inundaciones o sequías extremas según la zona.

Más allá de la reducción de emisiones, los países y las ciudades de América Latina son ya una fuente de soluciones climáticas que contribuyen a las necesidades de desarrollo sustentable de la región, como por ejemplo el sistema de buses de tránsito ruido de Bogotá, las hipotecas verdes de México o el sistema de pagos por servicios ambientales de Costa Rica, expone Carolina.

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