Suena curioso, pero las oficinas de un diario en Argentina fueron atacadas y destrozadas por un grupo de violentistas liderados por el supuesto dueño de la publicación. Un hecho que alarmó a la opinión pública transandina.

En la madrugada del lunes, las oficinas del Tiempo Argentino fueron destrozadas por un grupo de personas, que permaneció cerca de cuatro horas en el lugar, pese a que la presencia de la policía.

El diario, con una línea editorial crítica al gobierno de centroderecha de Mauricio Macri, funciona como cooperativa luego de que en diciembre pasado los empresarios afines al gobierno de Cristina Kirchner (2007-2015), Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, lo dejaran a la deriva tras perder millonarias pautas oficiales.

Los dueños dejaron de pagar a los más de 200 empleados -adeudando hasta siete meses de sueldos-, y el diario cayó en una crisis de la que emergió en marzo mediante autogestión y con una edición dominical que sacan adelante sus 120 trabajadores.

Entre los 20 atacantes estaba el supuesto nuevo dueño del diario, Mariano Martínez Rojas, según denunciaron los trabajadores a la prensa.

"Martínez Rojas ingresó a la fuerza con una ‘patota’ (grupo violento) que atacó a tres trabajadores y que destruyó instrumentos clave para el funcionamiento de la redacción con el claro objetivo de impedir la salida del diario", dijeron en un comunicado.

El diario Tiempo Argentino era la insignia del Grupo 23 de medios propiedad de Szpolski, beneficiario de sumas millonarias durante el gobierno de Cristina Kirchner por concepto de publicidad oficial.

En total, el Grupo 23 comprendía una docena de medios escritos, radiales y portales de noticias, la mayoría hoy desaparecidos o en estado de emergencia como Radio América, una AM que sigue transmitiendo bajo autogestión.

Los trabajadores de Tiempo Argentino dejaron de percibir salarios desde noviembre y en marzo conformaron la cooperativa Por más Tiempo.

En medio de la crisis, una publicación especial lanzada con motivo de cumplirse el 24 de marzo pasado 30 años del golpe de Estado 1976, vendió unos 30.000 ejemplares y desde entonces con el apoyo de los lectores han podido sostener la publicación que pronto tendrá su edición digital.

La cooperativa estaba en búsqueda de un nuevo inmueble para trasladar su redacción, actualmente ubicada en el barrio de Palermo de la capital argentina, donde se produjo el ataque.

Amnistía Internacional

"Es un ataque a la libertad de expresión", dijo Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

Los periodistas "son una voz vital para el ejercicio del derecho a la información, un derecho esencial para la vida en democracia", señaló Belski. 

La representación argentina de Amnistía Internacional reclamó que las autoridades garanticen la seguridad de los trabajadores en su ámbito laboral y se avance en la investigación de este hecho.

La Secretaría de Comunicación Pública también expresó "su más enérgico repudio al ataque" y se solidarizó con los integrantes de esa redacción, "víctimas desde hace meses del accionar irresponsable de un grupo de empresarios", sostuvo en un comunicado.

 

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