La candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, llegará al día de las elecciones con una corta ventaja sobre su rival republicano Donald Trump. Quizás demasiado corta, considerando que hace algunas semanas la distancia era de hasta 7 por ciento e incluso se hablaba del fin de la campaña de Trump.

Pero el repunte del republicano, avivado en parte por el anuncio del FBI de reabrir las investigaciones a Clinton por el caso de los emails cuando era secretaria de Estado, y la baja de la candidata demócrata se pueden explicar también por un factor clave: la baja del voto latino y afroamericano.

En algunos estados clave donde se puede votar de forma anticipada, como Carolina del Norte, la participación de los votantes afroamericanos ha bajado un 16 por ciento en comparación con la campaña de Obama del 2012. En Florida, en tanto, ha bajado un 10 por ciento. Esto demuestra la importancia de la figura de Obama en la campaña presidencial, quien se ha movido en las últimas semanas por diferentes estados tratando de motivar a sus votantes a dar su apoyo a Clinton.

Esta baja en el apoyo también se ha visto reflejada en los electores millenials negros y latinos, quienes dieron un apoyo masivo a Obama en 2008 y 2012, y quienes en el primer semestre de este año se cuadraron con Bernie Sanders. Se estima que un 11 por ciento menos de estos electores votarán por Hillary Clinton, según datos del proyecto Black Youth de la Universidad de Chicago y que recoge el diario El País de España.

PUB/FHA