Los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) arrancarán formalmente este jueves en Quito si esta guerrilla cumple con la liberación de uno de los secuestrados que tiene en su poder.

"La condición para que esta ceremonia inaugural tenga lugar es que previamente a ella haya evidencia de que ha sido devuelto el señor Odín Sánchez al seno de su hogar", aseguró el jefe negociador del gobierno, Juan Camilo Restrepo.

A pocas horas de la ceremonia, prevista a las 17H00 locales (22H00 GMT) en un museo del norte de Quito, el ELN, segunda guerrilla de Colombia, no ha anunciado la liberación del ex congresista Odín Sánchez, del oficialista Partido de la U, en su poder desde abril, como se comprometió semanas atrás.

Pero el gobierno de Juan Manuel Santos, que está intentando salvar en La Habana el acuerdo de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, la principal guerrilla del país) para terminar con más de medio siglo de conflicto armado, espera con "razonable confianza" que los rebeldes cumplan con esa condición impuesta para empezar a negociar.

"Todavía hay un tiempo, de horas", agregó Restrepo en una entrevista con la televisión local.

Y aseguró que, en caso de que se libere a Sánchez, "simultáneamente" el gobierno otorgaría la condición de agentes o gestores de paz a dos militantes del ELN presos.

- "Buen viaje" -

En su cuenta en Twitter, el ELN se limitó a desearle "buen viaje a las lideresas y líderes populares que llegan mañana a Quito".

También anunció su delegación de paz, encabezada por el comandante Pablo Beltrán, nombre de guerra de Israel Ramírez.

Se desconoce el número exacto de cautivos del ELN, un grupo alzado en armas desde 1964, inspirado en la revolución cubana y en la Teología de la Liberación y con unos 1.500 combatientes estimados oficialmente (frente a los 5.765 combatientes que se calcula tienen las FARC).

Además de Odín, fuentes eclesiásticas dijeron a la AFP que el médico Édgar Torres "seguro" está también en manos de esta guerrilla en el selvático departamento del Chocó (noroeste).

La Iglesia católica, un actor cercano a las conversaciones, había afirmado días atrás que el operativo estaba "en camino", mientras el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), usual facilitador de entregas de rehenes y traslado de guerrilleros en Colombia, desmentía los "crecientes rumores" de su liberación.

"Del mismo modo que con las FARC al principio (...), lo que falla todavía con el ELN es la falta de confianza entre las dos delegaciones", explicó a la AFP Frédéric Massé, experto en grupos armados de la Universidad Externado de Colombia.

- Un "balón de oxígeno" -

Santos, flamante premio Nobel de la Paz, se apresta a negociar con el ELN mientras busca salvar el proceso con las FARC tras el inesperado revés electoral del 2 de octubre, cuando un histórico acuerdo sellado con esa guerrilla marxista fue rechazado en un plebiscito.

Para Massé, este quinto intento de hacer la paz con el ELN desde los años 1980, puede ser un "balón de oxígeno" para el nuevo pacto con las FARC.

Con el ELN, una guerrilla que se financia sobre todo con el secuestro, el narcotráfico y la minera ilegal, las negociaciones serán en Ecuador, Venezuela, Chile, Brasil y Cuba, garantes de los diálogos junto con Noruega.

"Aunque dialogar con el ELN es un imperativo de paz, sus líderes parecen empeñados en imponer una negociación sin condiciones, cuando las FARC accedieron a cumplir protocolos y reglas específicas para iniciar las conversaciones", señaló a AFP Camilo Echandía, investigador del conflicto armado.

Los analistas coinciden en que la complejidad del proceso con el ELN, un grupo rebelde con amplio apoyo social y urbano pero sin alcance nacional, se debe a la participación de la sociedad civil que pide la guerrilla y puede empantanar la discusión de la agenda de seis puntos acordada.

Tras la instalación en la Capilla del Hombre en Quito, la primera ronda, de 45 días, comenzará el 3 de noviembre en Cashapamba, una antigua hacienda convertida en club social a unos 25 kilómetros al este de la capital ecuatoriana.

Colombia llora a más de 260.000 muertos en medio siglo de violencia fratricida, que ha involucrado a guerrillas, paramilitares y agentes de la fuerza pública.

 

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