El autodenominado Estado Islámico de Siria se vio forzado por las fuerzas aliadas a abandonar la ciudad de Manbij, en la provincia siria de Alepo, la semana pasada. Y lo hizo, según informaciones tanto de las Fuerzas Democráticas Sirias como declaraciones de los generales en campaña, cubierto por una hilera de escudos humanos.

Según información del Pentágono, los terroristas abandonaron la ciudad en una larga columna de unos 500 efectivos, con vehículos blindados y otros cargados de municiones y provisiones, por el barrio de Al Serb hacia el noroeste de la provincia. Alrededor de toda la columna, los miembros del Isis hicieron caminar a los más de 2.000 civiles que aún permanecían en el lugar, acosado por los combates que duraron apróximadamente 10 semanas.

"Tuvimos que tratarles a todos como no combatientes. No abrimos fuego y nos mantuvimos vigilantes", declaró el coronel Christopher Garver, portavoz de las Fuerzas Conjuntas en la lucha contra el Estado Islámico en Siria e Iraq.

PUB/FHA