La policía federal estadounidense, FBI, está convencida de que el autor de la masacre en un club gay de Orlando se "radicalizó" al menos en parte a través de internet, dijo este lunes su director, James Comey.

"Estamos altamente seguros de que el asesino se radicalizó, y al menos en parte a través de internet", dijo Comey en una rueda de prensa al día siguiente del tiroteo que dejó 49 muertos y 53 heridos y que el grupo yihadista Estado Islámico se atribuyó.

Pero las autoridades no han encontrado evidencia de que el ataque haya sido dirigido por un grupo desde el exterior, señaló Comey, confirmando lo dicho previamente por el presidente Barack Obama.

El FBI ha confirmado que durante el tiroteo, su autor, Omar Mateen, telefoneó a los servicios de urgencia (911) para expresar su lealtad al Estado Islámico, y que había sido investigado antes debido a sus contactos con un kamikaze estadounidense.

Pero Comey evocó confusión sobre las motivaciones de Mateen por sus comentarios "incendiarios y contradictorios", señalando que el atacante se atribuyó conexiones familiares con Al Qaida y otros vínculos con Hezbolá, grupos adversos al EI.

 -Atacante frío y metódico -

Familiares y conocidos describieron a un hombre violento e inestable que había golpeado a su exesposa y expresado comentarios homofóbos.

Mateen, empleado de una compañía de seguridad, irrumpió en Pulse a la 02H00 (06H00 GMT) del domingo con un rifle de asalto y una pistola. Luego de disparar contra varias personas se encerró con rehenes en los baños y llamó a los servicios de urgencia (911) para expresar su lealtad al Estado Islámico.

Uno de los heridos, Ángel Colón Jr, de 26 años, le contó a su padre que el agresor era frío y actuó de forma metódica hasta que irrumpió un equipo de las fuerzas especiales que lo enfrentó hasta matarlo.

"Pasaba delante de cada persona que estaba tirada en el suelo y le disparaba, para asegurarse de que estaba muerta", explicó su padre, que también se llama Ángel Colón, al salir del hospital Orlando Regional Medical Center.

El presidente Barack Obama, líderes musulmanes de Estados Unidos, el papa Francisco y dirigentes de todo el mundo condenaron el ataque, considerado como el peor acto terrorista en suelo estadounidense desde los del 11 de setiembre de 2001.

De forma simbólica, la Torre Eiffel de la capital francesa y el Empire State en Nueva York se iluminarán la noche de este lunes con los colores de la bandera arcoiris, adoptada por los grupos gay.

Vigilias de solidaridad se realizaron en Estados Unidos y el extranjero. Más de 100.000 personas marcharon en Los Angeles en una parada ya programada.

Pero el duelo nacional no sobrevivió mucho tiempo en momentos en que se intensifica la campaña de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.

El virtual candidato republicano Donald Trump redobló su propuesta de prohibir el ingreso de musulmanes a Estados Unidos, llamando a "suspender la inmigración" proveniente de países con "historia de terrorismo".

"Si no nos volvemos duros, si no nos volvemos inteligentes y rápidamente, no tendremos más a nuestro país", señaló Trump en un discurso en New Hampshire (noreste).

La demócrata Hillary Clinton prometió luchar contra el fenómeno de la "autorradicalización" al tiempo de regular el acceso a las armas.

"Es esencial que impidamos a los terroristas obtener las herramientas para llevar a cabo sus ataques (...) Creo que las armas de guerra no tienen cabida en nuestras calles", señaló.

"Si el FBI te vigila por sospechas de lazos terroristas, no deberías poder simplemente comprar un arma, sin ningún tipo de preguntas", dijo Clinton en Cleveland (norte).

- Chalecos bomba -

Testigos recuerdan escenas de caos, cuerpos cayendo y sangre por doquier a medida que la fiesta se convertía en tragedia en el recinto cerrado.

"Era un caos completo", dijo el joven Janiel Gonzalez a la AFP. "La gente gritaba 'ayúdenme, ayúdenme, estoy atrapado'".

El jefe de la policía de Orlando, John Mina, dijo que luego tomó la "difícil" decisión de asaltar el club, después de que Mateen mencionó por teléfono "chalecos bomba" y "explosivos".

Un blindado policial arrasó una pared e irrumpió en el lugar, y más agentes se sumaron al tiroteo que culminó con la muerte del atacante.

"Sabíamos que era la decisión correcta y creemos que previnimos una eventual pérdida de vidas y salvamos muchas, muchas vidas", dijo Mina en rueda de prensa este lunes.

 

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