Con una gorra de béisbol negra, Yamato Tanooka apareció delante del hospital municipal de Hakodate, en la isla septentrional de Hokkaido, mostrándose seguro y girándose con naturalidad para saludar.

Con una sonrisa, sostenía una gran pelota de béisbol de papel llena de autógrafos, al parecer regalo del personal médico.

"¡Sí, quiero ir!", respondió a un periodista que le preguntó si estaba impaciente por volver al colegio. Después de varios minutos de aplausos, su padre lo acompañó hasta un vehículo familiar.

El pequeño Yamato Tanooka, cuya suerte suscitó la emoción de todo el país, fue descubierto el viernes por la mañana en un campo de entrenamiento militar donde se refugió, a 5,5 kilómetros del lugar donde sus padres lo obligaron a salir del coche el 28 de mayo, exasperados por su mal comportamiento. No comió durante toda la semana, pero sí pudo beber agua de un grifo.

Acompañados por su hija, la pareja aseguró haber vuelto unos minutos más tarde al lugar donde dejaron a Yamoto, pero el pequeño había desaparecido. Alrededor de 200 soldados, bomberos, policías y voluntarios se movilizaron para encontrarlo.

 

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