La tensión que existe entre Estados Unidos y Rusia por los roles que deben jugar en la crisis que enfrenta Siria, ha dejado en evidencia el delicado momento que enfrenta la diplomacia mundial. Un proceso que para muchos es sólo la punta del iceberg, pues el tema de fondo es el crecimiento del poderío militar que ha registrado Rusia en los últimos 15 años.

A las acciones en Crimea, la alta tecnología y capacidad que ha mostrado en Siria, se suman al regreso de la armada rusa al Mediterráneo después de 20 años de ausencia y el despliegue provisional de misiles tácticos Iskander en el enclave báltico de Kaliningrado, limítrofe con Polonia y Lituania, países miembros de la OTAN.

Recientemente, el presidente ruso, Vladímir Putin, anunció la salida de su país del tratado de reutilización del plutonio militar, parte del programa de desarme estratégico que busca convertir en irreversible el fin de la Guerra Fría.

En medio de este ambiente, el ex jefe de la inteligencia del Reino Unido, sir John Sawers, aseguró a la BBC, que el nivel de tensión que se vive puede ser más alto al registrado en la Guerra Fría.

"Estamos entrando en una etapa que es tan peligrosa, si no más, ya que la Guerra Fría, pues ya no tenemos una relación estratégica entre Moscú y Washington”.

Para Sawers, este nivel de tensión pasa por el aumento del poderío militar ruso y la voluntad de usarlo.

Posición rusa

Ante este ambiente, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, negó que su país se esté preparando militarmente para el estallido de una nueva Guerra Fría.

"Las actividades planificadas de nuestra preparación operativa y combativa son presentadas como señales amenazantes para nuestros países vecinos. Se alientan tesis sobre una amenaza militar, una nueva Guerra Fría, una nueva carrera armamentista", dijo a medios locales.

Shoigu agregó: "Sin lugar a dudas, esto no es así. Nuestras Fuerzas Armadas deben garantizar la seguridad del país".

"Últimamente escuchamos muchas acusaciones de nuestros socios occidentales, preocupados por el creciente nivel de preparación y capacidad militar de nuestras Fuerzas Armadas. Son condiciones necesarias para garantizar la disposición de combate del ejército de cualquier país", señaló.

Shoigu insistió en que las numerosas maniobras militares organizadas en los últimos meses por las Fuerzas Armadas rusas "no son señales contra nadie y menos aún, amenazas".

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