Los efectos del cambio climático y el crecimiento de las emisiones contaminantes, como los que producen los automóviles, están obligando a las autoridades europeas a generar políticas públicas que incentiven el uso de medios de transporte limpios y amigables con el medio ambiente, como lo es la bicicleta.

En el caso de Noruega, los responsables del área de transportes aprobaron un proyecto con una inversión de 855 millones de Euros (algo así como $640 mil millones de la moneda nacional) para la construcción de una red de autopistas para bicicletas que logre reducir significativamente el uso del automóvil, con el objetivo de que entre el 10 y el 20% de los viajes se realicen en bicicleta.

Esta política pública busca convertirse en una “inversión masiva que crearía diez autopistas amplias y de dos carriles, que cruzarían el país y conectarían nueve de las principales ciudades noruegas”, según publica el sitio Ciclosfera.com.

Esto se enmarca en un plan de descontaminación que está desarrollando el gobierno noruego, que contempla además que en 2030 el 75% de los autobuses y el 50% de los camiones sean de bajas emisiones, además de que la mitad de la flota de barcos del país funcionará con biocombustible.

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