El miedo ha vuelto a Alemania tras los cuatros ataques perpetrados durante los últimos días. La policía ha confirmado la vinculación del 'EI' en dos de los cuatros ataques realizados contra la población alemana. Otra de las características  comunes que comparten los ataques es la juventud de los atacantes, con edades comprendidas entre los 17 y los 27 años.

Según  afirma Peter Aylward , psicoanalista forense en el Hospital Psiquiátrico de Broadmoor, Inglaterra para BBC Mundo, es posible encontrar un hilo conductor entre estos ataques a través del pasado de los asesinos. La clave está en los antecedentes disfuncionales de cada uno de ellos.

La planificación de ataques como los de Niza y Múnich, agrega, "indican trastornos de personalidad": "Tal premeditación muestra un deseo de llevar a cabo una suerte de venganza y generar una gran sensación de terror".

El caso de la vinculación de algunos de estos atacantes con EI, constituye un gran desafío para las agencias de contraterrorismo,  ya que cuando un individuo con trastornos mentales es reclutado por una organización terrorista,  se borran las líneas entre la persona y el grupo.

La autoría de muchos de los ataques por parte de refugiados solicitantes de asilos ha sembrado el temor entre muchos representantes políticos alemanes. Un temor basado en varias corrientes de pensamientos racistas que comienzan a aflorar ante los hechos ocurridos.

 El ministro del Interior alemán Thomas de Maizière, en una entrevista al grupo de prensa Funke, afirmó que "no debemos sospechar de los refugiados en forma generalizada aunque haya procedimientos en curso en casos aislados".
También, la portavoz adjunta del gobierno alemán, Ulrike Demmer, señaló ante la prensa que el riesgo criminal que representan los refugiados en el país no es proporcionalmente "más importante que en lo concerniente al resto de la población".
Unas declaraciones que vienen desde el gobierno alemán para, evitar así, la "sospecha generalizada" hacia los refugiados y evitar también posibles futuros altercados.

 

  • 18 de julio: ataque con hacha en un tren de Wurtzburgo

Un joven afgano solicitante de asilo de 17 años agredió a varios pasajeros en un tren a golpes de hacha y cuchillo cerca de Wurtzburgo al grito de 'Alá es grande'. Posteriormente, atacó a una mujer que paseaba a su perro por la calle. El balance se saldó con cinco personas heridas y afortunadamente, ningún fallecido. Tras el ataque, el joven afgano fue abatido por la policía alemana.
El ataque comenzó a sembrar dudas entre los ciudadanos alemanes que comenzaron a sospechar que la sombra del Estado Islámico se extendía tras los actos. Un día después, se publica un vídeo del autor del ataque hablando en nombre del Estado Islámico.

  • 22 de julio: tiroteo en Múnich

El segundo ataque se realizó sólo cuatro días después del ataque con un hacha por parte del joven afgano. La diferencia respecto al primer ataque se encuentra en la autoría del ataque. David Ali Sonboly, un germano-iraní de 18 años obsesionado con las matanzas masivas, asesinó a nueve personas (la mayoría de ellos adolescentes) de un centro comercial de Múnich. El atacante sufría trastornos psiquiátricos y había estado preparando el ataque durante un año.
 

  • 24 de julio: ataque con machete en el sur de Alemania

De nuevo un joven sirio de 21 años, solicitante de asilo, asesinó a mujer con un machete de un golpe en un pequeño restaurante de la ciudad de Reutlingen (suroeste). Tras el asesinato, el autor trató de huir por las calles de la ciudad alemana corriendo e hiriendo a otras personas que salían a su paso. La policía lo inmovilizó y lo detuvo inmediatamente.

  • 25 de julio: atentado suicida en un festival

Aún no se había asimilado el ataque del día anterior cuando, en la madrugada del domingo al lunes, de nuevo otro refugiado sirio, éste de 27 años, se hizo explotar durante la noche del domingo en el centro de Ansbach (Baviera). El atacante seleccionó como lugar del acto terrorista un festival de música al que asistían 2.500 personas.


El autor, había jurado lealtad al Estado Islámico que, tras conocerse la noticia, lo reconoció como a uno de sus "soldados". Afortunadamente no hubo fallecidos pero la cifra de heridos se saldó con 15 personas. El agresor murió en la explosión.
El solicitante de asilo (que fue rechazado por parte de las autoridades alemanas) estuvo internado en una clínica psquiátrica tras dos intentos de suicidio y había intentado entrar sin éxito en el recinto donde se desarrollaba el festival.

 

PUB/IAM