Reino Unido renunció el miércoles a ejercer en 2017 la presidencia semestral de la Unión Europea (UE), primer paso para separarse del bloque, antes de una visita de la primera ministra Theresa May a Berlín.

Londres debía asumir la presidencia del Consejo Europeo en el segundo semestre de 2017, después de Malta y antes de Estonia. La decisión renunciar a su turno se inscribe en la perspectiva del Brexit, o ruptura con la UE, aprobada por los británicos en un referéndum el pasado 23 de junio.

May le comunicó el martes la decisión al presidente del Consejo, Donald Tusk, en la primera conversación telefónica entre ambos desde que la jefa de gobierno conservador reemplazara la semana pasada en el cargo a David Cameron.

"La primera ministra sugirió que el Reino Unido debería renunciar a la presidencia rotatoria del Consejo [Europeo], prevista para la segunda mitad de 2017, haciendo notar que [en ese momento] deberíamos estar dando prioridad a las negociaciones para dejar la Unión Europea", precisó una portavoz de Downing Street.

El Consejo está integrado por los gobiernos de los 28 países que actualmente forman la UE. Sus embajadores se reunirán este mismo miércoles en Bruselas, para decidir quién ejercerá el mandato dejado vacante por Londres.

Bélgica ya se dijo "dispuesta a volver a asumir esa presidencia, si se lo piden".

- Primeros contactos -

May inicia este miércoles su primera gira oficial, que debe llevarla a Alemania y Francia, para empezar a esbozar el proceso del Brexit.

Las discusiones deberían permitirle "establecer relaciones de trabajo sólidas" con sus dos principales socios europeos y explicar por qué su gobierno "precisa tiempo" para iniciar formalmente el proceso de separación, indicaron sus servicios de comunicación.

En Berlín mantendrá una cena de trabajo con la canciller Angela Merkel y el jueves será recibida por el presidente François Hollande, con quien abordará "la lucha contra el terrorismo (...), la puesta en marcha del Brexit" y asuntos de interés bilateral, indicó la presidencia francesa.

En la charla con Tusk, May reiteró que esperaba que las negociaciones de separación, después de 43 años de pertenencia de su país al bloque, se lleven a cabo con "un espíritu pragmático y constructivo", aunque destacó la necesidad de actuar sin precipitación.

Merkel había exigido después del referéndum una aclaración "rápida" de las intenciones británicas, pero luego se mostró más dipuesta que Hollande y otros dirigentes europeos a darle tiempo a la nueva mandataria británica.

Castigar y sancionar a Londres a causa del brexit "no sería un buen camino para las próximas generaciones", subrayó por su lado el presidente alemán, Joachim Gauck, en una entrevista con el semanario Bild.

Una flexibilidad acorde con los intereses de la principal potencia económica europea, dado que Alemania destina el 8% de sus exportaciones al Reino Unido, donde están implantadas numerosas empresas germanas.

"Para Merkel, habrá un periodo durante el cual tratará de estudiar a su homóloga, en tanto que Hollande "tratará de hacerle entender que no puede atrasar indefinidamente" el proceso de ruptura con la UE "ni esperar dádivas de Francia", dijo à la AFP Iain Begg, del Instituto Europeo de la London School of Economics.

Para Nina Schick, del círculo de reflexión Open Europe, "París y Berlín se muestran muy divididos sobre lo que debe ser el futuro de la UE".

Pero la "buena voluntad política [de Merkel] podría agotarse si el Reino Unido tarda demasiado en pedir la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa", previsto para casos de ruptura, agregó.

 

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