Tayikistán, el país de Asia Central, ha sido uno de los últimos a sumarse a la lista de naciones que prohíben celebrar la Navidad.

Esta república, que formaba parte de la Unión Soviética hasta 1991, ha vetado tradiciones navideñas como los árboles de Navidad, el intercambio de regalos, las comidas navideñas o incluso los disfraces de Papá Noel.

El Gobierno de Somalia, un país de mayoría musulmana, también ha prohibido las celebraciones navideñas y ha ordenado a las fuerzas de seguridad que impidan cualquier festejo en el país.

“Somos un país musulmán y tenemos tolerancia cero con estas fiestas que no son musulmanas”, ha afirmado el ministro de Asuntos Religiosos, Sheij Mohamed Kheyroow,

La Navidad también está restringida en Brunei. Este país del sudeste asiático ha vuelto a prohibirla por segundo año consecutivo y afecta a los musulmanes con penas de hasta cinco años de cárcel y 20.000 dólares de multa. Los cristianos sí que pueden celebrar la Navidad pero siempre y cuando lo hagan en privado.

Arabia Saudita es otro de los países en los que la Navidad no es bienvenida. Las autoridades religiosas emiten, como cada año, una orden que prohíbe tanto a sus ciudadanos como a los extranjeros residente festejar la Navidad y el Año Nuevo porque deben seguir el calendario lunar y no el gregoriano.

Los países en guerra también han dejado esta festividad en una situación delicada. Los ataques a centros de culto cristianos en Siria o Iraq han provocado que los que celebran esta tradición lo hagan con cautela.

En otro lugares, como en China, la situación también es compleja. Algunas ciudades del gigante asiático, como Wenzhou, los ayuntamientos no permiten en las escuelas y centro públicos ninguna actividad relacionada con la Navidad.

 

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