España puso este viernes sus contadores políticos a cero tras el fracaso en la investidura del líder socialista Pedro Sánchez, en alianza con los centristas, y ahora los partidos disponen de dos meses para evitar la repetición de elecciones.

Como estaba previsto, la alianza entre los socialistas del Psoe y los centristas de Ciudadanos recibió el rechazo del Congreso con 131 votos a favor y 219 en contra, ratificando la derrota cosechada en la primera votación del miércoles.

Tanto el conservador Partido Popular del jefe de gobierno saliente Mariano Rajoy como la izquierda radical de Podemos votaron de nuevo contra Sánchez, economista de 44 años, que se convierte en el primer candidato en no salir victorioso de su investidura.

El líder de Podemos, Pablo "Iglesias ha traicionado a los millones de votantes que votaron por el cambio y es el responsable único y último de que Rajoy siga siendo presidente del gobierno", arremetió Sánchez tras la votación.

Para evitar tal derrota, Rajoy, sin aliados en la cámara, declinó en enero presentar su candidatura tras la designación del rey Felipe VI.

Las cuentas no son fáciles. Las elecciones del 20 de diciembre dejaron un parlamento muy fragmentado: el Partido Popular con 123 escaños, los socialistas con 90, Podemos y sus aliados con 65, Ciudadanos con 40 y unos treinta diputados nacionalistas e independentistas de Cataluña y el País Vasco.

"Un nuevo gobierno de cambio tendrá que surgir del acuerdo, tendrá que reunir partidos con diferentes sensibilidades ideológicas y tendrá que contar inevitablemente con la participación del PSOE", afirmó Sánchez en el debate, llamando sin éxito a la abstención de Podemos. 

"Mirar a la izquierda para las políticas sociales y a la derecha para las políticas económicas, esto no es posible", le respondió Iglesias.

El Partido Popular, presionado por Ciudadanos para abstenerse, tampoco cedió: "No nos han votado 7 millones de españoles para apoyar la voladura de nuestro programa. No estamos aquí para negarnos a nosotros mismos", dijo Rajoy.

Gran coalición o gobierno de izquierdas
Consumada la derrota socialista, empieza una cuenta atrás de dos meses para que los partidos consigan formar gobierno o, en caso contrario, convocar unas nuevas elecciones que se celebrarían el 26 de junio.

Para evitarlas se auguran dos opciones: una gran coalición entre PP, PSOE o Ciudadanos como propone Rajoy o un pacto de izquierdas entre socialistas y Podemos.

"No bloquee más la situación, deje gobernar a quienes los españoles han dado mucha más confianza que a usted", pidió Rajoy este viernes.

Pero Sánchez no contempla tal opción y, de momento, tampoco Ciudadanos, que no ve capacitado a Rajoy, con su partido corroído por escándalos de corrupción, para liderar la lucha contra la regeneración democrática del país.

A la izquierda esperan Podemos y otros pequeños partidos progresistas. "Sé que no forma parte del mejor de sus sueños gobernar conmigo (...) Cedamos todos y a partir de esta noche pongámonos a trabajar", instó Iglesias.

Sin embargo, la situación en Cataluña, con un gobierno independentista dispuesto a avanzar hacia la secesión, dificulta el entendimiento pues esta opción requeriría del apoyo de los partidos nacionalistas catalanes, que reclaman un referéndum para esta región, un tema tabú para los socialistas.

Un gobierno transversal
Sea cual sea el escenario, "o hay un gobierno transversal o hay elecciones", resume el politólogo Antón Losada, quien achaca estas dificultades para formar gobierno a "la falta de tradición en España de conformar gobiernos de coalición".

"Como nadie ve que sea factible un pacto, todo el mundo está jugando con las nuevas elecciones", dice el politólogo de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Vallespín.

Pero las elecciones, según la mayoría de sondeos, dejarían un escenario muy similar al actual y alargarían la incertidumbre política española, cuando parece avecinarse una ralentización económica mundial y Europa se enfrenta a la crisis de refugiados y al posible Brexit.

"No podemos seguir así porque el mundo sigue girando", advirtió el ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo. Actualmente, el margen de maniobra del gobierno saliente es "muy limitado".

"No podemos meternos en aguas turbulentas sin tener una tripulación y sobre todo un patrón que siga manejando la nave con mano firme", señaló.

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