Estados Unidos, Francia e Irak están listos para recuperar Mosul, principal feudo del Estado Islámico en Irak. Después de un pedido del gobierno iraquí, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el envió de 600 soldados que se suman a los cerca de 4.500 que están en ese país entrenando a las fuerzas armadas, para apoyar la batalla con la que piensan sacar a los yihadistas de esa ciudad.

Francia también se unió a la ofensiva militar para conquistar Mosul. Ocho aviones Rafale despegaron del portaaviones Charles de Gaulle para apoyar la batalla, que se anticipa corta pero salvaje, según analistas.

Con el aporte de este portaaviones se triplica la capacidad de ataque por aire de Francia en la región, en donde 12 cazas Rafale ya están estacionados en Jordania y Emiratos Arabes Unidos.

El gobierno de François Hollande ha contribuido en un 5 % al total de los bombardeos de la coalición (15.310) desde el verano de 2014, muy por detrás de Estados Unidos (cerca del 80 %).

La táctica ha cambiado de la contrainsurgencia hacia "un enfoque de maniobras militares combinadas", dijo este mes el director de entrenamiento y general de brigada, Dave Anderson, miembro canadiense de la coalición.

Le "enseñamos a los iraquíes como integrar infantería, blindados, artillería, ingenieros, aviación y otros factores de combate para lograr una ventaja abrumadora en el campo de batalla", señaló.

A partir del 11 de octubre, la coalición ha realizado 10.129 ataques aéreos en Irak, y otros 5.505 en Siria, usando principalmente bombas guiadas lanzadas contra las líneas de ataque del grupo EI, lanza misiles y otros blancos.

Aunque el Pentágono subraya que mantiene a las fuerzas estadounidenses fuera de los frentes de batalla, comandos élite del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de Estados Unidos han sido desplegados cerca de Erbil, 85 kilómetros al este de Mosul, desde el inicio del año.

- Apoyo logístico -

El Pentágono anunció el mes pasado que otros 600 efectivos serían enviados a Irak, la mayoría a Qayyarah, una estratégica base aérea 65 kilómetros al sur de Mosul que servirá para enviar suministros y tropas a la ciudad.

También ayudarán en la base aérea iraquí-estadounidense Al Asad en los vuelos nocturnos o en operaciones bajo poca visibilidad, como cuando hay mal tiempo.


- Dura batalla -

A pesar de los esfuerzos de la coalición, serán los propios iraquíes quienes deberán combatir en Mosul, y muchos esperan una batalla dura y sangrienta contra un enemigo decidido, atrincherado en su último bastión en Irak.

Las fuerzas iraquíes deberán neutralizar bombas y trampas en innumerables edificios, enfrentar a francotiradores del grupo EI y pelear contra un enemigo capaz de lanzar ataques furtivos desde una red de túneles, en una batalla que podría durar semanas o meses.

Para ello las fuerzas iraquíes cuentan con rifles de asalto y de largo alcance, metralletas, desminado, tanques, artillería, helicópteros y aviones como el Sukhoi Su-25 y jets F-16.

Esos soldados conocen bien el terreno, pues algunos combatieron en la zona durante la guerra de Irak.

De acuerdo con información del Pentágono, el EI está preparado para la batalla con entre 3.000 y 4.500 hombres, túneles y tácticas de guerrilla urbana.

El portavoz de la misión estadounidense contra el Estado Islámico, el coronel John Dorrian, informó que Mosul está lleno de combatientes extranjeros, aunque el número se ha visto reducido por los bombardeos de la coalición. “El EI sigue atrayendo a combatientes extranjeros a Mosul, pero no son suficientes para el número que pierden por los ataques aéreos estadounidenses”, y recordó que los que llegan lo hacen en pequeños grupos. “Ya no pueden movilizar columnas porque son objetivo fácil de la aviación”, explicó.

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