Con los respectivos cierres de campaña a la vuelta de la esquina, la lucha por asegurar los votos electorales necesarios para ganar la elección está más viva que nunca. Y tanto Hillary Clinton como Donald Trump han rescatado las negatividades del otro para convencer a los electores de que les voten.

Clinton estuvo en Carolina del Norte, otro de los estados clave de la campaña, donde se dirigió a los votantes afroamericanos. Su participación será clave para el triunfo de Hillary en ese estado, y ella lo sabe. Por eso, habló de las polémicas de Donald Trump en cuestiones raciales.

“(Donald Trump) se ha pasado toda la campaña alentando a sus votantes más odiosos. Retuitea a los superrealistas blancos y habla de teorías conspiracionales racistas. Hace unos días, y quiero que oigan esto porque nunca había pasado con un candidato de un partido grande… Donald Trump fue apoyado por el diario oficial del Ku Klux Klan”, dijo Clinton, quien terminará el día en el estado de Michigan.

Mientras, Trump les habló a los suyos también haciendo duros cuestionamientos a Clinton en Ohio, estado donde ha pasado a liderar las encuestas con poco más del 3 por ciento. Trump no dudó en referirse a las nuevas investigaciones que ha abierto el FBI por el caso de los correos electrónicos de Hillary cuando ella era secretaria de Estado, entre 2009 y 2012.

Ayer, en Florida, Trump se encargó de hacer un dibujo bastante oscuro de lo que sería un gobierno de Hillary Clinton. “Es posible que ella sea investigada por muchos años y no es lo que necesitamos. Esto será un problema para los años que vendrán”, dijo el magnate.

“Esto podría llevar a una crisis institucional, ya que es probable que el FBI concluya que ella es culpable”, aseguró Trump en otro de los estados clave de estas elecciones, calificadas por los estadounidenses como la más repugnante de los últimos años.

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