El tribunal reconoció al antiguo SS de 94 años culpable de "colaboración" en la muerte de 170.000 personas. "Él sabía que en Auschwitz se asesinaba a diario a gente inocente en las cámaras de gas", consideró en su decisión el tribunal de Detmold (oeste), que decidió aplicar una pena inferior a los seis años que pedía la acusación.

Durante el juicio, el acusado expresó su arrepentimiento.

"Me avergüenzo de haber dejado que esto sucediera y de no haber hecho nada para impedirlo", declaró en una confesión leída por sus abogados, rompiendo con décadas de silencio.

La decisión del tribunal se dio a conocer en el gran vestíbulo del edificio, habilitado especialmente como sala de audiencia debido a la gran afluencia mediática y a la presencia de las partes civiles llegadas de Estados Unidos, Canadá e Israel.

El presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald S. Lauder, dio la bienvenida en un comunicado a la decisión de la justicia. "Ha obtenido la sentencia que merecía". Sin embargo, Lauder lamentó que este juicio haya tenido lugar tantas "décadas después".

Para los sobrevivientes del Holocausto y los descendientes de las víctimas, este juicio es "un gran paso, aunque tardío" en "el examen completo de los asesinatos masivos en Auschwitz", indicaron sus abogados en un comunicado difundido antes del veredicto.

Se trata de la primera sanción de la justicia al papel desempeñado por un SS en "las diferentes formas de exterminio", las cámaras de gas, las ejecuciones sumarias y el asesinato "por las condiciones de vida", sobre todo por la desnutrición, recalcaron.

- 'Pieza' del sistema de exterminio -

Hanning es el tercer acusado en una serie de juicios que comenzó con la condena en 2011 de John Demjanjuk, antiguo guardia de Sobibor, y la del año pasado contra Oskar Gröning, ex contable de Auschwitz, tras décadas de indulgencia judicial.

Otros dos guardias del campo de exterminio más emblemático del Holocausto debían comparecer este año ante los tribunales. Pero el juicio del primero está suspendido a la espera de una decisión de expertos médicos y el segundo murió una semana antes de ser juzgado.

Al igual que a Demjanjuk y Gröning, la fiscalía no acusa a Reinhold Hanning de un acto criminal pero lo describe como una "pieza" en el sistema de exterminio. Un exterminio tan masivo que compromete a todo el personal del campo.

La defensa, por su parte, pidió la absolución por falta de pruebas de una "participación directa" de su cliente en los asesinatos, un argumento clave en el que la justicia alemana ha variado mucho.

- 'Pesadilla' -

Hanning integró las Waffen SS a los 18 años y combatió en Holanda, los Balcanes y en el frente ruso. Resultó herido y fue transferido a inicios de 1942 a Auschwitz, en la unidad Totenkopf.

Sin tomar la palabra, el acusado escuchó con atención las historias desgarradoras de los antiguos deportados y entregó a sus abogados una confesión de 25 páginas.

"Nunca pude hablar de mi experiencia en Auschwitz con otras personas. Ni con mi esposa, ni con mis hijos, ni con mis nietos", explicó el antiguo soldado, que luego de la guerra se dedicó a fabricar quesos.

Admitió "saber" que muchas de las personas que llegaban en tren "eran ejecutadas, gaseadas y quemadas". "Podía ver los cuerpos siendo transportados (...) percibía los olores de incineración", afirmó Reinhold Hanning.

Aseguró que fue una "pesadilla" que "intentó olvidar durante toda su vida".

"No es una declaración de culpabilidad, sino una explicación del punto de vista del espectador", lamentó Christoph Heubner, vicepresidente ejecutivo del Comité internacional de Auschwitz.

Aproximadamente 1,1 millones de personas, incluyendo un millón de judíos, murieron entre 1940 y 1945 en Auschwitz-Birkenau, situado entonces en la Polonia ocupada, un campo liberado por las tropas soviéticas a finales de enero de 1945. Un total de seis millones de judíos fueron exterminados por los nazis.

 

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