El expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva arengó este viernes a la multitud que lo ovacionó en Sao Paulo, en una manifestación de apoyo a la mandataria de izquierda Dilma Rousseff, amenazada por un proceso de destitución.

"No vamos a aceptar que haya un golpe en este país", lanzó el exdirigente sindical, nombrado esta semana jefe de gabinete e investigado por presunta corrupción.

"¡No al golpe!", gritaban los manifestantes, en referencia al proceso de destitución de Rousseff que ya está siendo debatido en la Cámara de Diputados.

La izquierda busca hacer su propia demostración de fuerza, después de la impresionante movilización de tres millones de brasileños que el domingo pasado reclamaron la renuncia de Rousseff.

La crisis política que azota a Brasil y la recesión económica opacaron la imagen de un país emergente pujante, deseoso de celebrar sus conquistas en los Juegos Olímpicos de Rio en agosto próximo.

El gobierno se anotó una victoria este viernes, cuando un tribunal anuló la segunda medida cautelar que bloqueaba la toma de funciones del expresidente Lula como jefe del gabinete. Medios de prensa aseguraron sin embargo a media tarde que un juez del interior de Sao Paulo admitió una tercera cautelar.

El expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva volvió a vestirse este viernes de líder obrero en Sao Paulo durante la manifestación.

PUB/VJ