El 15 de octubre, una flota de ocho barcos de guerra rusos iniciaron un polémico viaje rumbo a Siria, para sumarse a las fuerzas que mantiene Moscú en el país que se encuentra en guerra civil. Este viaje ha generado fuertes momentos de tensión y roces entre Rusia y los países de la OTAN.

En una actitud desafiante, el convoy ruso efectuó ejercicios militares al norte de Escocia y luego pasó por el Canal de la Mancha, lo que tensiona las relaciones entre Moscú y Londres. 

Y ahora fue el turno de España la que sufrió las “consecuencias” del paso de la polémica flota rusa. En una curiosa medida, Madrid anunció que autorizaría a los barcos encabezados por el portaaviones Almirante Kuznetsov repostar en el puerto de Ceuta (ciudad española ubicada en el norte de Africa), en su camino rumbo al puerto de Tartus, en Siria.

La decisión del gobierno español desató una dura reacción de la OTAN. Londres aseguró estar “extremadamente preocupado” por el permiso español para que barcos de guerra rusos se aprovisionen en territorio hispano.

"Estaríamos extremadamente preocupados por que cualquier miembro de la OTAN considerara asistir a un grupo marítimo con portaaviones que podría acabar bombardeando Siria y a civiles", indicó el ministro británico de Defensa, Michael Fallon.

En la misma línea, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró hoy que "todos los aliados están al tanto de nuestras preocupaciones y ellos mismos expresaron preocupación también en lo que se refiere a los ataques rusos en Alepo".

Madrid retrocede

Tal fue la presión de la Alianza del Atlántico que España tuvo que dar pie atrás a la decisión original y canceló el permiso a los barcos rusos.

Madrid había concedido autorizaciones a Mocsú para que sus barcos pararan en Ceuta en septiembre, pero hoy el Ministerio de Asuntos Exteriores de España solicitó información a Moscú si efectivamente estos barcos actuarían en Siria, y los rusos retiraron la solicitud, ante lo cual, Madrid canceló los permisos. 

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