Un saldo de 25 personas muertas y 25 heridas dejó como saldo una violenta explosión que sacudió el domingo por la noche el corazón de la capital turca Ankara, informaron las cadenas de televisión locales, que se refieren a un atentado.

La explosión se produce tres semanas después de un atentado suicida con un coche bomba en el que murieron 29 personas, que fue reivindicado por un movimiento radical kurdo.

Muchas ambulancias fueron enviadas al lugar, en la plaza Kizilay, centro neurálgico de la metrópoli turca, según las cadenas de información continua. Las imágenes muestran autobuses calcinados y a muchos socorristas transportando heridos.

Tras el ataque de febrero, el grupo los Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK) amenazó con nuevas acciones y mencionó como posibles blancos los sitios turísticos.

El grupo es una facción disidente del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que desde 1984 mantiene una insurrección armada.  

Turquía está desde hace varios meses en alerta máxima tras una serie de atentados mortales, entre ellos cuatro ataques atribuidos por las autoridades al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Por otro lado, también ha resurgido la violencia relacionada con el conflicto kurdo, en un momento en que las autoridades han lanzado una ofensiva contra el PKK, imponiendo estrictos toques de queda en zonas del sureste.

La violencia sepultó las expectativas sobre los diálogos de paz iniciados por el gobierno turco y el PKK en 2011 para finalizar con un conflicto que ha dejado más de 40.000 muertos.

PUB/CM