Colombia investiga a un presunto asesino en serie que confesó haber matado a una veintena de personas, incluidas su mujer y sus dos hijos, en una zona rural cercana a Medellín donde ya se exhumaron cuatro cadáveres, informó este lunes la Fiscalía.

"Ya son cuatro los cuerpos encontrados en (el municipio de) Guarne. Ayer (domingo) el de María Gladis Arango Cuervo y hoy el de (la mujer del sospechoso), Natalia García Gil, y sus dos hijos menores. Todos fueron identificados de manera preliminar porque falta el cotejo de ADN", informó a la AFP una fuente cercana a las pesquisas.

Los investigadores llegaron a la casa del presunto asesino, identificado como Jaime Iván Martínez Betancur, cuando iban tras la pista de Arango, desaparecida el 19 de enero pasado.

En un interrogatorio, Martínez, cuya edad y lugar de origen no fueron revelados, confesó haberla matado, al igual que a su mujer y a sus dos hijos, así como haber perpetrado "16 o 17 asesinatos más", declaró a periodistas Luis González, director de Seccionales y Seguridad Ciudadana de la Fiscalía.

Durante el allanamiento de la vivienda, ubicada en el departamento de Antioquia, a unos 30 km de Medellín, se "encuentran manchas de sangre en las paredes y (...) la mayoría (...) de los elementos de vestir y prendas" que llevaba la desaparecida, dijo González.

Ante la evidencia, Martínez es detenido y durante el interrogatorio "acepta haber desaparecido a María Gladis, pero también acepta haber matado el 15 de noviembre del año pasado a su compañera y a sus dos hijos, un niño de cinco años y una niña de siete años, y sobre estos cuatro manifiesta que los asesinó, los ahorcó con una cuerda de nailon y los enterró en la misma finca", agregó el responsable de la Fiscalía.

"También informa que tiene probablemente 16 o 17 asesinatos más en esa vereda y en otros sitios del Guarne y en otros sitios de Antioquia y en otros sitios del Valle del Cauca", otro departamento del occidente colombiano.

"Sabía lo que estaba haciendo"

Tras la confesión, las autoridades abrieron una investigación y han encontrado algunos indicios que podrían indicar que Martínez es efectivamente un asesino en serie. Entre ellos, mencionaron que la mayoría de las supuestas víctimas son mujeres y que el detenido "coleccionaba" y "agrupaba" elementos que podrían pertenecer a las personas que asesinó, como teléfonos móviles y prendas.

"En este momento nos encontramos buscando todo el registro de desaparecidos en Guarne, todo el registro de desaparecidos en Medellín, donde también estuvo, y en varios municipios del Valle del Cauca. Estamos haciendo una ruta para saber dónde estuvo", apuntó González.

Añadió que, tras el hallazgo de los cuatro cuerpos, los investigadores se disponen a iniciar nuevas exhumaciones en "otro sector de ese mismo municipio (de Guarne) para seguir buscando cuerpos de presuntas víctimas de ese señor".

"Ya hay un equipo de antropólogos, fotógrafos y forenses para ayudarnos en el nuevo sitio en Guarne", dijo.

González señaló que todo lo hallado hasta el momento concuerda con la confesión de Martínez, lo cual "da un pie de credibilidad en lo que esta persona capturada nos está diciendo".

"Es una persona que sabía lo que estaba haciendo", subrayó el funcionario de la Fiscalía, al indicar que se quedaba con los celulares de las víctimas y mantenía comunicación con sus familiares, haciéndoles creer que las víctimas se habían ido.

"Los familiares pensaban que estaban hablando con su familiar y en realidad estaban hablando con el victimario", dijo González.

Martínez, que antes era vendedor ambulante en Medellín y alrededores, vivía desde hacía 18 meses en la zona rural de Guarne, donde tenía a su cuidado una finca. "Esta persona mantenía un perfil normal en la comunidad, un perfil de un cuidandero", aclaró González.

Sin embargo, los vecinos empezaron a notar actitudes sospechosas de Martínez a partir de noviembre, cuando dejaron de ver a su mujer e hijos.

El presunto asesino arriesga ser imputado por desaparición, tortura y homicidio, todos delitos que conllevan la pena máxima de cárcel, de 60 años, según los investigadores.

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